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jueves, 10 de mayo de 2012

DANIEL PENNAC EN VIVO (FERIA DEL LIBRO 3)

La figura del escritor y ensayista francés Daniel Pennac (es curioso, por haber nacido en Casablanca en 1949 algunos hablan de él como escritor marroquí) se paseo por la Feria del Libro de Buenos Aires rodeada de una pequeña escolta francesa, gente de la embajada, su librera parisina preferida y periodistas galos varios que acapararon las preguntas finales (¿tienen que venir a Buenos Aires a preguntar en francés cuando lo tienen cerca, a 65 kilómetros de París?). Fue el pasado 1 de mayo, día del trabajo para Daniel y su gente.

Autor de libros para jóvenes, de la saga más bien infantil de aventuras de Benjamin Maulossène y su familia,  de álbumes ilustrados o libros-álbum y de todo tipo de libros para todo tipo de públicos, es un ensayo sobre la lectura su obra que ha cambiado la forma de afrontar el acto de leer en buena parte del mundo desde su edición en 1992: Comme un roman (Como una novela, Barcelona, Anagrama / Bogota, Norma). Cómo no, de este libro y sus 10 derechos del lector 10, versó buena parte de sus reflexiones. Así repitió ordenadamente que estos eran:

1) El derecho a no leer.
2) El derecho a saltarnos páginas.
3) El derecho a no terminar un libro.
Derechos del lector ilustrados por Quentin Blake 
4) El derecho a releer.
5) El derecho a leer cualquier cosa.
6) El derecho al bovarismo (volvernos bobos por lecturas de color rosa o del que sea como Madame Bovary con sus novelitas románticas)
7) El derecho a leer en cualquier sitio.
8) El derecho a hojear.
9) El derecho a leer en voz alta.
10) El derecho a callarnos.

Se explayó en las cuatro primeros recordando sus comienzos lectores detrás de la nube de humo que envolvía a su fumador padre o de sus primeras clases en secundaria donde un alumno con trece años le preguntó el primer día que si en ese curso había que leer. Avanzó curiosidades animales: “Mi lengua materna es mi elemento natural, como el aire o como el agua. Escribir para mí es un trabajo de ballena, me sumerjo en el agua como elemento natural, allí abro la boca como la ballena y retengo el plancton entre los dientes. La ballena lo tritura como yo trituro el lenguaje y de esa inmersión salen frases que van conformando y animando mi vida solitaria”. Soledades del escritor y del lector: “El hombre construye casas porque está vivo, pero escribe libros porque se sabe mortal. Habita en bandas porque es gregario, pero lee porque sabe que está solo. La lectura no toma el lugar de nadie más, pero ninguna otra compañía puede remplazarla”. Le faltó el resumen final: “Estos 10 derechos se resumen en un solo deber NO BURLARSE JAMÁS de aquellos que no leen, si quieres que un día ... ellos lean”.
La coordinadora del encuentro con Daniel ejerció de maestra de ceremonias demostrando que se había leído su último libro –Journal d’un corps (sin traducir todavía al castellano)- y sobre esta obra iban y venían preguntas para aclarar que es el diario de un hombre escrito desde el punto de vista de su cuerpo y lo que le ocurre de los 13 a los 87 años. Su otra obra en prensa, un relato infantil con oso y ratitas que no se escuchan porque viven en planos diferentes, fue comentado de paso, aunque fue puesto como ejemplo de cómo se lee: el lector anticipa cosas que no suceden después, pero en este libro sí suceden en un juego de hacer visibles las estrategias lúdicas del escritor que utiliza para sus historias. El oso, Ernest, quiere ser músico y no juez como su padre y la ratita Celestin es toda una revolucionaria en su mundo: quiere ser artista. Nos quedamos sin saber el final, quizás por no atrevernos a ejercer nuestro derecho lector de saber cómo acaba un relato.
Y allí se quedó Daniel rodeado de gente y con su diploma de “Huésped de Honor de la Ciudad de Buenos Aires”, dado al comienzo del acto por el ministro porteño del ramo del libro que no pudo escuchar después la ironía de Pennac al contar que no se esperaba este reconocimiento viviendo donde vive, aislado en un pequeño pueblo a una hora de París. Cosas de la globalización.

miércoles, 25 de enero de 2012

LIBROS PARA PRIMEROS LECTORES (0-2 AÑOS) - 1 (I EN ROMA)

Tras colaborar a lo largo de los años con muchas editoriales españolas y portuguesas, en el año 2010 hice un trabajo para una editorial catalana cuyos responsables llevan dos años haciéndose el sueco (haciéndose el boludo por estos pagos), sin pagar lo estipulado. Aviso para navegantes, autores de textos, fotógrafos e ilustradores: editorial Somoslibros de Barcelona –o lo que es lo mismo Ediciones Bonal- NO PAGA A COLABORADORES. Son capaces de decirte y escribirte que “el hecho de que una editorial te incluya en un libro ya es una compensación” y no caérseles la cara de vergüenza (vergonya en catalán). La peligrosa autora de esta frase tiene nombre: Lola García (Mª Dolores García Rodríguez).

Perdonen la introducción pero como no hay mal que por bien no venga aquel material –no publicado- puede ver la luz en estas páginas. Fueron 31 libros para niños y niñas entre 0 y 2 años, es decir, desde el nacimiento a los 24 meses de vida. Son años –meses- que conviene rodear de afecto y de buenos libros. No es fácil, pero es una delicia ver a tu hija mirar ilustraciones con menos de un mes o pasar páginas sola con diez meses. Si en el baño tiene un libro de plástico, mejor. Si su cuna tiene libros de tela, óptimo. Si las padres fabrican con telas dibujos en formato libro, insuperable.

Portada española
Aquel trabajo no remunerado tuvo una selección de libros en gran parte ajena a mí (ya saben, la hermana de la editora que es pedagoga de desprestigio universal) que he tratado de reordenar y poner a mi gusto. Un gusto que es presentarles (fuera de programa, como dirían Les Luthiers) el libro para pequeños que más ha encantado a mi hija y a su padre. Un libro perfecto que se acompaña con una fanfarria y una nana que llenan de música unos textos muy sonoros y rítmicos, más unas ilustraciones alegres y llenas de detalles que muchas veces te descubren los lectores de estas edades. El porqué les considero lectores me parece algo por una parte obvio (reconocen imágenes, onomatopeyas, siguen una historia con el adulto y autónomamente, aprenden a dirigir su mirada de izquierda a derecha para captar todo, memorizan frases, se sientan solos con un libro que disfrutan…), pero eso queda para otra entrega.

Mesdames et Messieurs, el libro para primeros lectores (0-2 años) que más me ha gustado últimamente (pese a una adaptación discutible):

Tralalí, ¡vamos a dormir!
Texto e ilustraciones: Benjamin Chaud
Música: Laurent Sauvagnat
Adaptación: Gabriela Keselman
Editorial: Kókinos, Madrid, 2010. 12 €

Cuando un libro funciona, lo mejor es aconsejarlo y si entusiasma a tu hija de dieciocho meses, hay que difundirlo por todo el orbe literario para muy pequeños lectores. Escribo de un libro álbum que viene de Francia, de un joven autor (Haute-Alpes, 1975) que gusta llenar de colores a la cera las imágenes que van a ver e interpretar bebés a partir de pocos meses. En las Galias lo recomiendan a partir del año y la franja entre los 12 y los 24 meses puede ser la edad ideal de disfrute de una idea editorial que combina textos, ilustraciones y música.

Páginas edición francesa
La historia es sencilla: una serie de animales van haciendo sus pequeños ruidos para encontrarse en una gran fanfarria final donde primero un ángel y luego un sapo les harán dormir, este segundo con una nana. El desfile empieza con un pájaro carbonero (¿por qué no lo habrán traducido así dado el color negro del ave y su clara nominación en francés?) y sigue con un lobo, un oso, un orangután, un perro manejando un tractor y otros animales aéreos y terrestres, todos con su onomatopeya específica. El conjunto es un cuento acumulativo fácil de retener, al que ayuda la música que acompaña al libro, un Cd en el que se oye el ruido producido por cada animal en medio de un crescendo casi sinfónico. Una delicia. Imágenes y sonidos juntos hacen que el niño juegue y tararee, vea y se imagine lo que ocurre con gestos, participe y aprenda divirtiéndose.

Desfile de animales e instrumentos
Un álbum pensado y muy bien pensado, que se disfruta en compañía familiar y que lleva buena música a los oídos, buenas ilustraciones a la vista y unos textos llenos de ruiditos que fascinan. Por cierto, ¿por qué no se ha respetado el título francés original Tralali, la música de los pequeños ruidos? ¿Por qué la traducción cambia las onomatopeyas de los ruidos y las distancia de la idea original del álbum y de la música compuesta para cada animal? ¿Por qué quien traduce no tiene en cuenta que los animales caminan sobre nieve –algo obvio- y que un pequeño carbonero no hace sobre ella “crico, crico, crico”? ¿Por qué el ángel final parece una sirena en castellano –“uaaauuuu…”- cuando en francés lo que hace es un ruido de tormenta? Parece que desde los pocos años se tiene que sentir que un traductor-adaptador es un poco un traidor.

jueves, 14 de julio de 2011

UNA ILUSTRADORA EXCEPCIONAL: REBECCA DAUTREMER






Ha comenzado la Feria del Libro Infantil de Buenos Aires y un primer recorrido me ha llevado a reconocer las imágenes de una genial ilustradora iluminando un stand: Rebecca Dautremer. Rebecca visitó en el año 2010 tierras españolas y fue generosa en sonrisas y palabras en el mejor encuentro internacional de ilustración infantil iberoamericano: IlustraTour, una cita en el verano castellano de Valladolid (España), donde acuden grandes, medianos y pequeños ilustradores a contar lo que hacen y dar talleres abiertos. En agosto del año pasado Rebecca trabajó durante cinco días sobre Alicia en el país de las maravillas y habló de lo que ilustra la ilustre Francia. Una entrevista que realizó mi revista ha sido recientemente publicada (Peonza Nº 97 – Junio 2011) y como traductor de ella me gustaría compartirla en parte y dar a conocer por este lado del Atlántico a la más renovadora y genial ilustradora de álbumes del momento. Millones son sus lectores y seguidores.

Rebecca nació en Gap (Francia) en 1971. Su infancia transcurrió entre valles alpinos y la cercanía del rio Drôme para comenzar estudios de artes decorativas en París. Formada en la Escuela Superior de Artes de la ciudad de la luz pronto encontró su primer trabajo como ilustradora en 1995 para el libro de Alphonse Daudet El niño espía. Al año siguiente comienza a trabajar con la editorial Gautier-Languereau, editorial que la acoge y le permite realizar trabajos propios, siendo en la actualidad la casa de edición de sus grandes éxitos, sola o en colaboración de su marido Tai-Marc Le Thanh.

Poseedora de una excelente técnica, sus ilustraciones destacan por la creación de atmosferas sugerentes, de imágenes con un bello misterio, llenas de color y luz. Amante de la fotografía, que ejerció en sus comienzos, sus dibujos son todo un trabajo de encuadre, profundidad y contrastes. Algún trabajo publicitario suyo muestra también su gusto por los colores vivos. Sus actividades como ilustradora y diseñadora de vestidos y escenografías para varios espectáculos le han llevado al cine, estrenándose su primer largometraje como directora artística, bajo la dirección general de Dominique Monféry, el pasado mes de diciembre: Kérity y la casa de los cuentos.

Sus dibujos y otras dinamismos artísticos pueden verse en su libro Artbook Rebecca Dautremer (2009, Editions du Chêne). Rebecca tiene una primorosa página web donde puede admirarse su trabajo y novedades: http://www.rebeccadautremer.com/

De la larga entrevista mantenida con ella –un encanto de persona- quisiera ofrecer un pequeño extracto, unas pinceladas de lo que Rebecca piensa y cómo trabaja.

- ¿Cómo fue su infancia cerca de los Alpes? ¿Hay algún momento de aquellos años que usted intente recuperar a través de sus ilustraciones?

- Nací el 20 de agosto de 1971 en Gap, en el departamento de Hautes Alpes, muy cerca de Italia. Mis padres eran muy jóvenes y tuve una infancia un poco bohemia. Tengo recuerdos maravillosos. A los cuatro años mi padre nos llevó a la Drôme, una región muy salvaje del Sur de Francia, para criar ovejas y cabras y hacer queso. Eran los años 70 y la ideología de “vuelta a la naturaleza”. Empecé el colegio muy tarde cuando mis padres retornaron al “valle”, algo que no me gustó mucho. Quizás por esto fui durante bastante tiempo muy tímida y un poco salvaje. No tenía muchos amigos. El grupo siempre me ha inquietado un poco. Incluso ahora, cuando han cambiado las cosas, me siento bien en mi oficio que implica una vida bastante solitaria.

- La pintura, y el cine son dos influencias que usted reconoce. Vermeer es uno de los pintores que más aprecia. ¿Qué valora de su obra?

- Si. El cine, y de manera general la imagen fotográfica, me fascina y me inspira mucho. Pienso siempre como si tuviera una máquina de fotos cuando hago una ilustración. Busco un encuadre, un punto de vista, un ángulo, la profundidad de campo, incluso un tiempo de exposición. Cuando ando escasa de ideas ojeo algún libro de fotografía que tengo y siempre encuentro una pista.
En cuanto a la pintura, me siento más gusto con las obras de pintores de los siglos XVI o XVII. Adoro sus retratos, fotografías de la época, sus personajes en una pose congelada sobre fondo neutro. La pintura flamenca me llega mucho y Vermeer -con su luz y sus colores naturales- parece que atrapa la vida en sus cuadros y les da otra existencia. Me gusta también Brueghel y sus criaturas fantásticas, increíblemente modernas. A Velázquez le he visto por primera vez hace poco en el museo del Prado y me emocionó mucho.

- El proceso previo antes de ilustrar un texto es muy importante. ¿Cómo realiza la documentación y planificación de un álbum ilustrado?

-Me parece que de manera muy clásica. Necesito un poco de tiempo para “digerir” el texto, sobre todo el universo y el ambiente en que se desarrolla. Pienso mucho en lo que voy a hacer antes de coger un lápiz. Sé los meses que me lleva avanzar con cada libro y tengo el tiempo suficiente para imaginar y soñar con las imágenes que voy a pintar. Intento tener una visión general del libro, saber exactamente el tono y el estilo que tendrá, encontrar el hilo donde prender la historia. Buscar “el ángulo de ataque” mejor, el más personal, que haga que mi libro, en lo posible, sea un poco novedoso. Trato de no aferrarme a mi primera idea, no ir derecho a lo evidente. No es fácil.
Si el tema lo demanda, me documento. Pero esto no es siempre necesario. No me engancho nunca mucho a los detalles reales. Si acudo en algún momento a la documentación, siempre viene un momento posterior donde la dejo a un lado para remodelar la imagen a mi manera. A continuación marco “las vías del tren”, es decir, el recorrido del conjunto de páginas del libro para definir el ritmo. Nada es más necesario que conocer al menos el contenido de cada página antes empezar con la primera.

- Habitualmente utiliza gouache, y a veces óleo, para dar color a sus imágenes. ¿Qué valor le da al color? ¿Es sólo decorativo o también argumental?

- Solo utilizo el gouache. El gouache es un material muy opaco y suelo engrasar un poco mis dibujos cuando les termino, lo que me permite dar un poco de contraste a mis colores; pero nada más. Para mí el color es la luz. Por supuesto que es también decorativo, pero no debería. Mi elección de un color se hace por el contraste o por la luz que aporta. Finalmente, me importa más el valor del color que el tono. En revancha, utilizo muy poco el valor sugestivo del color.

- En cuanto a la relación entre las imágenes y el texto, ¿qué momentos de un texto elige ilustrar? ¿Qué valora especialmente en un cuento?

- Con mis ilustraciones intento construir una historia que no sea redundante con el texto. No es necesario parafrasearlo ni describirlo palabra por palabra. Trato de proponer otro punto de vista sobre la aventura, de atrapar al lector en un camino paralelo que va enriquecer su lectura y abrirle otras puertas. Hacerle tomar caminos tortuosos que le lleven incluso a dejar la lectura y volverla a retomar más tarde. Ser el contrapunto del autor para cuestionar al lector, para intrigarlo. Me gusta ilustrar un detalle insignificante del texto, poner en funcionamiento un personaje secundario, sorprender al lector para que no se aburra.

Rebecca es toda luz. Pueden verse y leerse sus obras en las siguientes ediciones españolas de sus libros. Por orden cronológico es la siguiente:

- (2001) El gigante y los pájaros Timun Mas (Texto: Ghislaine Biondi)
- (2003) Enamorados Kokinos (Texto: Rebecca Dautremer)
- (2005) Princesas olvidadas o desconocidas Edelvives (Texto: Phillipe Lechermeier)
- (2006) Nasrudin Edelvives (Texto: Odile Weulersse)
- (2007) Nasrudin y el asno Edelvives (Texto: Odile Weulersse)
- (2008) Sentimiento Edelvives (Texto: Carl Norac)
- (2008) ¿Quién ha sido? o un vientecillo perfumado Edelvives (Texto: Tai-Marc Le Thanh)
- (2008) El pastor o en que piensan los corderos antes de dormirse Edelvives (Texto: Tai-Marc Le Thanh)
- (2008) La hermanita carnívora o la enfermedad del cordero loco Edelvives (Texto: Tai-Marc Le Thanh)
- (2008) La tortuga gigante de Galápagos Edelvives (Texto: Rebecca Dautremer)
- (2008) Los cochinos o un ramillete de papelejos Edelvives (Texto: Tai-Marc Le Thanh)
- (2009) Elvis Edelvives (Texto: Tai-Marc Le Thanh)
- (2009) Babayaga Edelvives (Texto: Tai-Marc Le Thanh)
- (2009) Cyrano Edelvives (Texto: Tai-Marc Le Thanh)
- (2009) El diario secreto de Pulgarcito Edelvives (Texto: Phillipe Lechermeier)
- (2009) Hilo de hada Edelvives (Texto: Phillipe Lechermeier)
- (2010) En la época de los castillos Larousse (Texto y desplegable: Rebecca Dautremer)
- (2010) Nat y el secreto de Eleonora Edelvives (Texto: Rebecca Dautremer)
- (2010) Swing Café Kókinos (Texto: Carl Norac)
- (2011) El libro que vuela Edelvives (Texto: Pierre Laury)
- (2011) La gran corriente de aire Edelvives (Texto: Tai-Marc Le Thanh)
- (2011) Alicia en el país de las maravillas Edelvives (Texto: Lewis Carroll)

Merci beacoup, Reb.