miércoles, 14 de septiembre de 2011

UN ILUSTRADOR ÚNICO: ROBERTO INNOCENTI

Roberto Innocenti es uno de los ilustradores mundiales más reconocidos y con obra estudiada por especialistas, curiosamente la mayoría norteamericanos. Desde el premio Manzana de Oro 1985 de Bratislava al más reciente premio Andersen 2008, Innocenti ha visto galardonados internacionalmente cada uno de sus grandes libros que aportan una visión distinta de la literatura y del mundo. Su Cenicienta parece real o su Pinocho un toscano más. Mi revista Peonza pudo entrevistarle el pasado otoño en Alicante y este otoño –en el próximo nº 98 de octubre- saldrá una larga charla que tuvo con mi compañero Javier Sobrino, escritor y amigo. Como transcriptor y traductor grupal de sus palabras me permito ofrecer un largo extracto de lo que nos contó.

¿Cómo fue su acercamiento al mundo de la plástica, del dibujo, del arte? ¿Qué le motivó para dedicarse a la ilustración de libros?
Al inicio yo era un niño y lo vivía todo como un juego. No había televisión, ni videojuegos ni nada de esto, y lo que hacíamos era simplemente jugar y dibujar. Diseñar no era importante, solo era una profesión para vivir. Luego, pasando los años, descubrí que me gustaba diseñar, que era una cosa que me llenaba.

La ilustración de libros era una cosa que inicialmente me gustaba, pero no daba para vivir y lo más importante era la supervivencia, comer. Hice otras cosas, carteles, diseño gráfico, artístico, proyectos y descubrí que había un campo internacional en esta profesión que desconocía. Finalmente llegué a una actividad que me llenaba y durante cuarenta y dos años he hecho del libro mi profesión. No es algo casual.
¿Qué importancia le otorga a la documentación en su trabajo de ilustrador?

Depende. Si tengo que ilustrar un libro clásico lo importante es no inventar mucho, no desviarse mucho de la historia. En los cuentos de Hoffmann o en La isla del tesoro está todo especificado: año 1700, la nave es una goleta, el mapa está dibujado… no se puede hacer otra cosa. Los vestidos, Londres, Inglaterra, las costumbres de la época se conocen. Pero me gusta trabajar con el tema de la ambientación, de los vestidos, me siento un director de cine, preocupado por cada uno de los detalles.
Cuando se trata de libros de fantasía o libros donde el autor fabula, tengo libertad para decidir: puedo ser realista o no, puedo inventar un mundo y hacer todo más personal, más divertido. Cuando ilustro no sé cómo va acabar mi trabajo, tengo curiosidad por ello y cuando finalizo me gusta sentir satisfecha mi curiosidad.

¿Qué facetas o cualidades de un texto le atraen más pensando en su ilustración: los sentimientos, la acción, lo que no se cuenta…?
Cuando tengo que ilustrar un texto lo primero que hago es leerlo con interés, cómo si no tuviera que diseñarlo. Tengo que sentir la atmósfera, ver el humor o la tragedia para ponerme después a su altura. Edgar Alan Poe no puede ser cómico sino trágico, puede ser tenebroso o no, incluso alegre. Se trata de leerlo con detalle, bien. Luego me fijo en las escenas para ver las más interesantes para ilustrar, las escenas y los momentos clave, percibiendo el ambiente de la obra y anotando las imágenes que me vienen en la mente. Otros ilustradores se fijaran en otras cosas, en otras páginas, pero yo me siento muy libre frente al texto. Intento ilustrar aquello que no está escrito porque, por ejemplo, en Oliver Twist el protagonista está bien descrito, lo mismo que la ciudad, la sociedad y los personajes; pero como hice en Cuento de Navidad me siento muy libre para dar detalles sobre este u otro personaje, sobre la gente, sus caras, dando información que no tiene al lector, al joven lector, que le haga ver el libro de otra forma. Es lo que siempre he hecho.

¿Cómo se plantea su labor como ilustrador cuando aborda un texto nuevo? ¿Cuál es su proceso de trabajo?
Es un proceso arbitrario. Puedo comenzar a ilustrar un libro por cualquier parte, no es algo exacto; puedo comenzar a diseñar sin un orden predeterminado, empezar por los personajes y ver lo que demanda cada uno. Es un proceso lento que me va dando vueltas en la cabeza, entre siesta y siesta, hasta que un día u otro del mes aparece claro. Poco a poco, piano piano, va avanzando hasta llegar a tener toda la idea general. Es importante que el libro transmita una idea. ¿Cómo hacerlo? En Rosablanca la idea fue la esperanza y al descubrirla sentí que el libro estaba ya cerrado y podía ponerme a ilustrarlo finalmente. En Pinocho, la historia de un muñeco que yo conozco desde pequeño, un libro que ha tenido a Mazzanti o Chiostri como primeros ilustradores, no lo he cambiado, he sido respetuoso. Pero si lo he presentado de una forma diferente, algo que han hecho autores como Disney con su un Pinocho divertido. Para mi Pinocho es un niño pequeño, muy pequeño, que se encuentra dentro de un mundo grande, muy grande que no domina por el sencillo hecho de ser chico, muy chico. El lector se solidariza con este problema, con alguien inadaptado, desvalido ante un mundo inmenso a su a alrededor.

¿Qué cree que aporta a un niño lector un libro ilustrado por usted?
Yo no pienso en el público. Tengo miedo que por pensar en el público, por llegar a más gente, tenga que conocer lo que el público quiere. Prefiero desconocerlo, no saberlo; creo que esto se puede hacer extensivo a todos los ilustradores, a todos los artistas que llevan algo dentro. Cuando finalizo un trabajo ya no estoy tan contento, me llega la autocritica, pensar si el trabajo es correcto y se puede proponer. De toda la gente que existe en el mundo solo hay una pequeña parte a la que le gusta mi trabajo, es un número de lectores que tienen mérito. Me agrada pensar que son lectores que evolucionan, que no son un público que sigue la receta del mercado. No pienso que yo tenga que ser simple porque me digan que los niños son simples o porque me digan que son complicados u otra cosa. No me interesa conocer la fórmula del best-seller. Prefiero llegar a unos miles de lectores a los que sé que les gusta mi trabajo, a los que les gusta las cosas que hago, aunque si alguna vez son cientos de miles mejor, no voy a decir que no.

Varios libros suyos se ambientan en el horror nazi, ¿a qué se debe esta  temática? ¿Por qué se centra en este hecho histórico y no en otros?
La escuela debe educar sin intentar mostrar marionetas, unos niños que no existieron. Deben conocer la historia reciente y ver cómo eran los niños alemanes, lo que ocurría aquí y en Alemania. Ocurrieron cosas tremendas de las que muchos padres solo tienen una idea difusa. Debemos ser personas de una sociedad responsable, estar juntos en la visión de que niños y jóvenes colaboraron en la propaganda de aquellos años. No hay que dramatizar la memoria, pero si conocerla.

¿Qué significa para usted hacer un álbum ilustrado? ¿Qué cree que aporta  a la literatura este tipo de obras?
Para mi hacer un álbum es un oficio que me gusta. No me hice pintor porque necesito la literatura y la literatura la puedo escribir yo o interpretar lo que otros escribieron. La intención de del álbum es ser un libro, un  buen libro que tenga su espacio. Hacerlo es todo un proceso productivo que cuando finaliza te llena, te reconforta. Es un proceso solitario, en el que se ejerce mucha paciencia, es una aventura, una película con final feliz. Ilustrar es contar historias al lector.

¿Qué le aportan los cuentos tradicionales?
¿Cómo lectura? Como lectura me pongo a esbozar mentalmente imágenes, un paisaje, un personaje. Es imposible no pasar una página sin que la imaginación funcione. Para los niños es muy fácil y deberían leer más libros sin imágenes, no periódicos, para que ejercieran esta capacidad.

¿Cómo se siente después de revisar su trayectoria como ilustrador tras recibir el premio Andersen hace tres años?
Ciertamente es una gratificación porque nadie está seguro de recibirlo. Pero es un proceso de reconocimiento, primero del IBBY italiano, luego la aceptación del comité y el resultado final. El hecho es que da un poco de seguridad. Me siento el último de una generación de autores muy preparada de la que, en Italia al menos, solo quedo yo.

Roberto Innocenti (Bagno a Ripoli, 1940) nació en una pequeña localidad toscana cercana a Florencia conocida por sus jardines e iglesias. Allí  vivió la II Guerra Mundial, algo que le marcó con sus pocos años. Dejo la escuela a los trece años para trabajar en una fundición de acero y emigrar a Roma a los 18 años para trabajar en un estudio de animación. Allí empezó a aprender el oficio de ilustrador que le permitió volver a Florencia, donde ejerció de diseñador gráfico. Un encuentro con John Alcor, artista norteamericano, le permite publicar sus primeros trabajos como ilustrador de libros. Pero fue otro encuentro, con el ilustrador suizo Étienne Delessert, el que le permite recrear una nueva Cenicienta, publicada en 1983, situada en el Londres de los locos años 20. Este primer gran trabajo le permite editar dos años más tarde la que quizás sea su obra más personal junto a su interpretación del personaje Pinocho: Rosa Blanca, la historia de una niña alemana que ve el horror del holocausto a su alrededor.

Las imágenes de Rosa Blanca impactan, en el estilo de un autor que se adapta muy bien al espíritu de cada libro. Innocenti cuida los detalles, los personajes, las arquitecturas y los ambientes; sus dibujos parecen retazos de realidad vistos con encuadres diferentes. Sus trabajos son retratos hechos con un ojo subjetivo que caracteriza escenas y las llena de recuerdos personales. Son cuadros que hablan y permiten hacer verdad que una imagen vale más que mil palabras. Todo un lujo para lectores infantiles.

Bibliografía para jóvenes (Año de edición original)
- (1978) Velas, raíles y alas de Seymour Reit. Plaza y Janes, 1981.
- (1983) La Cenicienta de Charles Perrault. Anaya, 1984. (Lumen, 2002)
- (1985) Rosa Blanca de Christophe Gallaz. Loguez, 1987.
- (1988) Las aventuras de Pinocho de Carlo Collodi. Altea, 1988 (Kalandraka, 2005)
- (1990) Cuento de Navidad de Charles Dickens. Lumen, 1990.
- (1996) El Cascanueces de E.T.A. Hoffman. Lumen, 1996.
- (2002) El último refugio de J. Patrick Lewis. F.C.E., 2003.
- (2004) Era calendimaggio de Angela Naneti. Giulio Einaudi, 2004.
- (2004) La historia de Erika de Ruth Vander Zeer. Kalandraka, 2005
- (2008) Das Medaillon de Andrea Camilleri. Rowohlt Verlag, 2008.
- (2009) La casa de Patrick Lewis. Kalandraka, 2010.
- (2011) L’Isola di tesoro de Robert L. Stevenson. Principi & Principi, 2011.

domingo, 28 de agosto de 2011

PETER HÄRTLING: LITERATURA Y COMPROMISO

En la España de los años 80, después de pasada la dictadura y afianzada la democracia, empezaron a traducirse muchos obras de Literatura Infantil y Juvenil con temas comprometidos. La editorial Alfaguara, y su directora de colección Michi Strausfeld (una sonriente alemana que se radicó en España después de recorrer con su trabajo varios países europeos y sudamericanos), editó entonces los mejores libros de autores extranjeros de LIJ, alemanes como ella en particular. Peter Härtling fue uno de los escritores alemanes que empezaron a conocerse y disfrutarse, con temáticas realistas y personajes que interrogaban al lector.

En los años 90 Peter viajó a España y, aprendiz de muchas cosas, no me atreví a hacerle una entrevista en un idioma que no domino. Pero, años más tarde, con mi revista de LIJ -Peonza- cumpliendo veinte años y planeando un número sobre el compromiso literario fue el candidato ideal. Su obra es una referencia ineludible a la hora de analizar la presencia de los asuntos problemáticos de nuestro tiempo en los libros para los jóvenes lectores; y ello con un tratamiento riguroso, no panfletario y con calidad literaria. De modo que nos decidimos a realizarle una entrevista que salió en el número de Diciembre de 2006. Sus sintéticas palabras pueden ser un motivo para dirigir la atención hacia uno de los escritores clave de la LIJ europea del último tercio del siglo XX.

¿Cómo empezó a escribir literatura infantil? ¿Qué le impulsó a dirigirse a los jóvenes lectores?

Comencé a escribir para niños inspirado y, a la vez, irritado por la lectura de los libros de mis hijos. Yo solía leer lo que ellos leían. La literatura infantil en los años setenta me espantaba por su mentalidad simplista y su rutina.

En España, sus libros más conocidos en el campo de la literatura infantil pertenecen a la corriente realista: “La abuela”, “Ben quiere a Anna”, “El viejo John”. ¿Cuál cree que es el papel de la fantasía en los libros para niños?

Mi primera declaración teórica en relación con la literatura para niños fue una conferencia en 1969 titulada “Die Wirklichkeit der Kinder” (“La realidad de los niños”). Esta declaración era un alegato a favor de una verdadera fe en la fantasía.

¿Cuáles de sus libros considera de mayor actualidad en estos comienzos de un nuevo siglo?

En mi opinión, algunos de mis libros pueden hacer frente a este siglo desde un punto de vista temático, especialmente Muletas, Ben quiere a Ana, La abuela o ¿Qué fue del Girbel?.

En su obra muestra gran interés por todos aquellos asuntos que forman parte de la vida cotidiana de los niños, y los aborda sin edulcorar ni trivializar las experiencias infantiles. ¿No cree que en la actualidad hay, en la literatura infantil, un exceso de banalidad?

No sólo la literatura para niños se está volviendo más y más superficial. Esto se puede aplicar también a la literatura en general. Una razón podría ser que estamos enfrentados a la superioridad de los medios de comunicación que producen imágenes y películas las veinticuatro horas del día.

¿Cuál es su opinión acerca de la literatura que hoy se escribe para niños?

Lamentablemente, en este momento las empresas editoras favorecen un determinado tipo de literatura a la moda que evita cualquier tipo de problema.

En “Muletas”, con las secuelas de la II Guerra Mundial de fondo, presenta a los chicos el sufrimiento que causan las guerras. ¿Aprendemos los hombres de la Historia o tropezamos siempre en la misma piedra? 

En Krücke (Muletas), hablo acerca de mis propias experiencias durante la Segunda Guerra Mundial y la posguerra. Espero sinceramente que los niños entiendan el libro como un “ejemplo”, pero dudo que sean capaces de aprender de esa tragedia.

¿Qué opinión le merece el momento que atraviesa actualmente la Humanidad?

Nuestro estado de ánimo, que es un estado de ánimo global, puede hacernos sentir atemorizados. Los acuerdos tradicionales entre los seres humanos (pacifismo, fraternidad, racionalidad, y amistad) se están perdiendo.

Durante la infancia (y más aún en la adolescencia) cuando leemos determinados libros, a menudo sentimos que nos encontramos a nosotros mismos en sus páginas. ¿Qué libros le dejaron una huella más profunda como joven lector?

Desde que era un niño, y ahora como adulto, siempre he vivido entre libros. Lederstrumpf (Los cuentos de Calzas de Cuero) de James Fenimore Cooper tuvieron un impacto muy fuerte en mí, al igual que los poemas de Rainer María Rilke y Babicka, de Bozena Nemcova.

De entre los grandes clásicos de la literatura, ¿cuáles recomendaría a los niños de hoy?

Yo recomendaría a los jóvenes que leyeran dos libros muy importantes: Don Quijote de la Mancha, de Cervantes, y Guerra y Paz, de Tolstoi.

Usted fue uno de los pioneros de una generación de escritores que en los años setenta abordó temas considerados tabú en la literatura infantil y juvenil: el primer amor de unos niños, la relaciones entre generaciones, los problemas de los discapacitados, la situación de marginación de los inmigrantes, la vejez, la muerte. ¿De qué temas debería hablar hoy la literatura destinada a niños y jóvenes?

Para mí, los temas importantes que afectan a la vida de los jóvenes lectores podrían ser: la familia fragmentada, la soledad en medio de los demás, el acoso, el miedo, las relaciones heterogéneas, la pobreza y la riqueza.

En su país, el compromiso del escritor es un tema recurrente. Las últimas revelaciones de Grass han avivado la polémica. ¿Cuál es su opinión al respecto? ¿Pueden las palabras transformar el mundo?

Los autores de mi generación argumentaban y discutían de un modo político, se involucraban. Los jóvenes, en la actualidad, son más reservados. Creo que las palabras no pueden cambiar el mundo mientras que los pensamientos y las ideas sí pueden hacerlo.

Como escritor, se dirige usted también a los adultos con novelas, cuentos y poesía. ¿En qué campo se ha sentido más a gusto, en éste o en el de la literatura infantil?

Los niños se asoman a la lectura por primera vez y, por lo tanto, son muy importantes para mí.

¿Acude a encuentros con sus jóvenes lectores en escuelas y bibliotecas? Si es así, ¿qué le aporta el contacto con los receptores de su obra?

Las conversaciones con niños después de las lecturas públicas en escuelas y bibliotecas me inspiran, me proporcionan ideas frescas, algunas veces me confunden o me ponen en situaciones embarazosas y, gracias a ellos, me siento siempre al día.

¿Qué trabajos tiene en estos momentos sobre la mesa? ¿Cuáles son sus proyectos más inmediatos?

En este momento trabajo en una novela. Es acerca de un chico de doce años cuyos padres están siempre muy ocupados y, a menudo, fuera. Así que piden a los vecinos de la casa que echen un ojo a su hijo y después de un cierto tiempo todo el vecindario le “adopta”.


Peter Härtling nació en la ciudad alemana de Chemnitz, en 1933. Su infancia estuvo dramáticamente marcada por la II Guerra Mundial y sus consecuencias inmediatas (algo que se refleja en su obra). A la muerte de su padre, soldado del ejército alemán, le sucede el suicidio de la madre. Deberá afrontar tan trágicas circunstancias en medio de las estrecheces de la dura posguerra.

Sus inicios literarios se desarrollan en los campos de la poesía, el periodismo y la edición. Es autor de novelas biográficas para adultos sobre personajes históricos como Hölderlin o Schubert.

Comienza a escribir para niños movido por el enfado que le provoca la banalidad de los libros que sus hijos leían. Se convierte en uno de los máximos exponentes de la corriente del realismo crítico que, en los años setenta, empezó a abordar abiertamente en los libros infantiles cuestiones conflictivas como la guerra, la discapacidad, el racismo, la vejez, el abuso de menores, el primer amor o las relaciones entre niños y adultos. Para ello, escoge un planteamiento directo que evita el paternalismo, los mensajes explícitos y la moralina; y que interroga directamente al lector a través de finales abiertos. Busca la aproximación al lenguaje de los niños con un estilo sencillo y austero que, a la vez, resulta cálido y cercano a las preocupaciones de aquellos.

Se debe destacar el componente autobiográfico de algunos de sus libros (Muletas, sus experiencias infantiles en la posguerra mundial; La abuela, su crianza, tras la muerte de los padres, a cargo de su propia abuela). La obra de Peter Härtling, valiente y lúcida, ha alcanzado en España una notable difusión y un amplio reconocimiento por parte de la crítica y de los mediadores desde que empezara a traducirse a mediados de los años ochenta.

BIBLIOGRAFÍA  EN ESPAÑOL PARA NIÑOS Y JÓVENES:

Jakob detrás de la puerta azul. Alfaguara, Madrid, 1985.

¿Qué fue del Girbel? Lóguez, Salamanca, 1987.

Fraenze. Siruela, Madrid, 1991.

Cuentos de la guerra y otros relatos. Alfaguara, Madrid, 1991.

Theo se larga. Alfaguara, Madrid, 1992.

Ben quiere a Anna. Alfaguara, Madrid, 1992.                                

El viejo John. Alfaguara, Madrid, 1992.

La abuela. Alfaguara, Madrid, 1992.

Muletas. Alfaguara, Madrid, 1992.

Makulu. Desclée de Brouwer, Bilbao, 1992.                       

Con Clara somos seis. SM, Madrid, 1996.

Lena en el tejado. Alfaguara, Madrid, 1997.

Sofie cuenta historias. Alfaguara, Madrid, 1998.

Goethe para niños. Plaza & Janés, Barcelona, 1999.                      

Algo pasa en la librería. Alfaguara, Madrid, 2001.

Viaje contra el viento. SM, Madrid, 2001.

Tía Tili hace teatro. Alfaguara, Madrid, 2001.







miércoles, 27 de julio de 2011

UNA FERIA INFANTIL CHICA, MUY CHICA

Se está celebrando la 21ª Feria del Libro Infantil y Juvenil de Buenos Aires (11 al 30 de julio de 2011) en un recinto ferial donde las urnas de las eternas votaciones porteñas han quitado un valioso espacio a los libros. Quizás haya que preguntar en futuras elecciones primarias, secundarias, terciarias y balotajes (que de todo esto tiene el sistema electoral argentino), si el obligado elector quiere que sus hijos, nietos, sobrinos o vecinos pequeñitos puedan conocer y leer libros pensados para ellos.

Confinada la Feria Infantil en terrenos del Gobierno de la ciudad compartidos, dirigida por una fundación que parece conocer más de negocios que de libros para niños, esta edición de 2011 es la más pobre y chica que uno haya conocido desde hace años. (Pueden leerse sus actividades en: http://www.el-libro.org.ar/infantil/ )

Unos amigos centroamericanos venían de ver la Feria del Libro FILGUA 2011 ( www.filgua.com ), Feria del Libro de Guatemala, un país tres veces menos poblado que Argentina y muchas veces más pobre, que del 15 al 24 de este mes de julio ha celebrado su Feria del Libro enfocada también a los niños. El patio central de esta feria estuvo dedicado a María Elena Walsh y fueron múltiples los actos pensados para niños y dedicados a la autora nacida en 1931 en Ramos Mejía (provincia de Buenos Aires) y recientemente fallecida. Estos amigos se extrañaban de las escasas dimensiones de la Feria argentina con el notorio comentario: “Pero si es más pequeña que la nuestra”. Y sí, como dicen por acá: la Feria del Libro Infantil de Buenos Aires se ha achicado y se ha llenado de ruidos poco literarios.

Recorrer la feria en esta edición exigua es no poder ver un libro con tranquilidad, ni una exposición de ilustradores o fotográfica con lógica. Parece mentira, pero ninguno de los espacios expositivos tiene la mínima aclaración y señalización. Uno puede ver veinte originales de discos de María Elena Walsh, quince fotos de distintas épocas suyas y un centenar de libros, sin ningún orden ni concierto y sin ninguna explicación. Una exposición al lado de los baños y sin ningún cartel interpretativo, lo mismo que las dos galerías de ilustraciones, perdidas en salones sin indicaciones. ¿Para qué se dedica una Feria a Mª Elena Walsh o Hugo Midón, si uno sale de ella sin saber absolutamente nada nuevo de cualquiera de estos dos grandes personajes que pensaron en los niños?

Acudir a una conferencia o taller, intentar ver un espectáculo sin interferencias, oír a un escritor español, tucumano o peruano, es tarea casi inútil. Cualquier orador tiene que competir con trenes y helicópteros, aviones y altavoces anunciando la última invención del más gritón del lugar, sea cuentacuentos, cantante para niños o Iliana Calabró, alguien que colapsó durante una hora la entrada y salida de visitantes. Quien diseñó los salones de actos fuera del edificio central debe de ser sordo o sorda, además de ciego o ciega, para no ver y oír los centenares de trenes que circulan por el lugar a escasísimos metros de la Feria. Ha habido charlas y coloquios insufribles, cursos de los que la gente ha huido en masa, actos donde se oía más el helicóptero o avión de turno que al que intentaba explicar algo micrófono en mano.

Una feria sin actos importantes, sin ciclos de nada, sin exposiciones de más nada y llena de ruido, mucho ruido y desorganización. Si tienen intención de ir les recomiendo no vayan, centenares de niños les van a atropellar, no van a poder escuchar algo a gusto y mira por donde, Guatemala tiene más interés por María Elena Walsh que la propia Argentina. Una pena y los que la organizan no se dan cuenta; o sí y les da igual. Sic transit feria capital del mundit.

P.S.: Me han gustado el eslogan de esta Feria del Libro Infantil –“Aires de Buenos Libros”- y su ilustración principal, obra de Poly Bernatene; ambos invitan a soñar en medio del ruido.

lunes, 25 de julio de 2011

UN MEXICANO EN ARGENTINA: GABRIEL PACHECO, ILUSTRADOR

El fascinante mundo de la ilustración de libros te permite conocer a artistas de todas las partes del mundo: franceses ilustrando historias argentinas, argentinos ilustrando historias francesas, británicos ilustrando urbi et orbi, todos con sus álbumes para niños como escaparate. Pocos te sorprenden, pero Gabriel Pacheco (México D.F., 1973) me deslumbró hace un año con su interpretación de la historia de Frida Kahlo y me permitió descubrir un talento que juega con las luces, los claroscuros o los detalles de color como pocos. Sus composiciones atraen y su interpretación de los textos es original y misteriosa.

Y mira por donde, Gabriel vive en la misma ciudad que yo (Buenos Aires) y mi revista la ha hecho una larga entrevista en su número 96 (gracias, Javier). Algunas de las cosas que nos dijo quedan reflejadas en este extracto:

- ¿Qué te llevo a elegir la ilustración como profesión?

- Primero fue el azar, después vino el anhelo y ahora es un fervor. Mis comienzos fueron cuando ayudaba a mi hermana dando color a sus dibujos o copiando fotografías en un acetato para alguna portada. Yo trabajaba como asistente de un maestro escenógrafo y amaba el teatro. Un dibujo me llevo a otro y por las noches mi hermana me prestaba su Quadra 605 (de 25Mhz) mientras experimentaba con dibujos vectoriales; hasta que un día me invitó a ilustrar un cuento y de ahí hasta ahora que se ha vuelto una parte importante de mi vida el ilustrar y hacerlo desde un ordenador.

- ¿De dónde proceden los personajes de tus obras? Algunos se repiten en tus libros.

- Hay insistencias que provienen de la fascinación o de lo que me sigue inquietando, recuerdos que siguen generando asombro en mí. Creo que por eso la insistencia. Es como cuando a uno le llama la atención alguien y existe algo de ese alguien que no logra descifrar qué es, pero que hace que uno no pueda dejar de contemplarlo.Entonces esa figura se cubre de un halo de misterio que fascina. Su origen es muy diverso, tal vez proviene de alguna fotografía, de una película, de las fotos de casa o de la gente que anda por la calle. Ahí es de dónde probablemente recoja estos personajes. Pero, no sé, es difícil precisar un lugar, aunque siempre tengo el recurso de cerrar los ojos y poderlos encontrar.

- ¿Qué papel juega el color en tus ilustraciones?

- Es un trabajo que pretende ordenar el color como elemento sustancial. La economía permite jerarquizar y significar. La idea es muy sencilla: la penumbra anuncia, enmarca y, paradójicamente, alumbra. Es ahí donde el color cobra un valor jerárquico y puede significarse. Sucede también en el teatro con la penumbra, que en la imagen sería ese agrisado, le da un peso dramático al cenital que potencializa el color. Por eso la paleta con una sola base de donde surge el color acento.

- ¿Qué es para ti la belleza? ¿La buscas en cada uno de tus libros?

- La belleza para mi es una construcción bien sostenida en el universo, sencilla, que muestra su pertenencia, que no se aísla, un espejo que refleja y además muestra. Y no sé si siga buscándola, me produce una angustia tremenda y mucha inseguridad. Así que prefiero conformarme con una buena composición y un buen manejo del color.

- ¿Qué significa para ti crear un álbum ilustrado?

- Es la posibilidad de escribir con otro tiempo, un paralelo a las palabras, escribir sobre la misma hoja, dibujar o rayar las palabras, volcarlas, descubrirlas para mí o para otros, formar parte de una charla, formar parte de algo. También es una forma de apropiarse del mundo, no porque te adueñes de nada, sino porque algo que es parte del mundo se viene a ti, te dice algo y se regresa con algo que puedes decir. Es la posibilidad de que tu mirada se haga voz.

- ¿Te gustaría escribir tus propias historias?

- Sí, me gustaría muchísimo sentarme en mi mesa y con el día escribir, imaginar libros. Escribir historias a la vez que dibujarlas. Tengo algunos proyectos escritos y otro en marcha, pero hasta ahora solo ha tenido su tiempo para publicarse La bruja y el espantapájaros. Mi deseo es hacer una animación que empezó con un pequeño escrito: “El árbol que flota”.

Gabriel se graduó en escenografía en el Instituto de Bellas Artes de México y comenzó a ejercer su trabajo de ilustrador en 1997. Publica en México, España, Portugal o Corea y ha recibido varios galardones en media docena de países. Catorce de sus trabajos han sido expuestas en la estación de El Zócalo del metro de la capital mejicana el pasado mes de junio. Pueden verse sus trabajos en su página: http://gabriel-pacheco.blogspot.com/

Asiduo visitante de España, Italia y Portugal, donde imparte talleres y contempla al natural los cuadros de sus pintores favoritos, ha concedido otras entrevistas durante este año: http://www.elnortedecastilla.es/v/20110430/cultura/ilustracion-escritura-silencios-20110430.html y http://www.espacioiluminado.com/2011/05/el-libro-recordado/

Una selección muy amplia de sus ilustraciones se encuentra en los siguientes libros:

- La rana encantada Corunda, México1997
- Sinfonía natural Alfaguara, México 2000
- Si entras al castillo Alfaguara, México 2002
- Cara de aire Trillas, México 2004
- Pájaros de papel Trillas, México 2004
- A quien corresponda Trillas, México 2004
- Circo de voces Alfaguara, México 2005
- El pollito de la avellaneda Kalandraka, Pontevedra2006
- El día que Edu se convirtió en cucaracha Alfaguara, Madrid 2006
- La llave de oro y otros cuentos Anaya, Madrid 2006
- El flautista antes de Hamelin Alfaguara, 2007
- Hago de voz un cuerpo FCE, México 2007
- Tres deseos OQO, Pontevedra 2007
- L’uomo d’acqua Zoolibri, Italia 2007
- A las buenas y a las malas Anaya, 2007
- Song of the wind and waves Yeowon Media, Seúl 2008
- Un viaje increíble OQO, Pontevedra 2009
- Swan’s Lake Yeowon Media, Seúl 2009
- Cuentos de Poe Anaya, Madrid 2009 |
- Los cuatro amigos Kalandraka, Pontevedra 2010
- Carmen Hipòtesi, Barcelona 2010
- Taller de corazones OQO, Pontevedra 2010
- El hombre que entraba por la ventana SM, Madrid, 2010
- Frida Kahlo, una historia posible Anaya, Madrid, 2010
- As tres meninas Bags of Books, Portugal 2011
- La bruja y el espantapájaros FCE, México 2012

jueves, 14 de julio de 2011

UNA ILUSTRADORA EXCEPCIONAL: REBECCA DAUTREMER






Ha comenzado la Feria del Libro Infantil de Buenos Aires y un primer recorrido me ha llevado a reconocer las imágenes de una genial ilustradora iluminando un stand: Rebecca Dautremer. Rebecca visitó en el año 2010 tierras españolas y fue generosa en sonrisas y palabras en el mejor encuentro internacional de ilustración infantil iberoamericano: IlustraTour, una cita en el verano castellano de Valladolid (España), donde acuden grandes, medianos y pequeños ilustradores a contar lo que hacen y dar talleres abiertos. En agosto del año pasado Rebecca trabajó durante cinco días sobre Alicia en el país de las maravillas y habló de lo que ilustra la ilustre Francia. Una entrevista que realizó mi revista ha sido recientemente publicada (Peonza Nº 97 – Junio 2011) y como traductor de ella me gustaría compartirla en parte y dar a conocer por este lado del Atlántico a la más renovadora y genial ilustradora de álbumes del momento. Millones son sus lectores y seguidores.

Rebecca nació en Gap (Francia) en 1971. Su infancia transcurrió entre valles alpinos y la cercanía del rio Drôme para comenzar estudios de artes decorativas en París. Formada en la Escuela Superior de Artes de la ciudad de la luz pronto encontró su primer trabajo como ilustradora en 1995 para el libro de Alphonse Daudet El niño espía. Al año siguiente comienza a trabajar con la editorial Gautier-Languereau, editorial que la acoge y le permite realizar trabajos propios, siendo en la actualidad la casa de edición de sus grandes éxitos, sola o en colaboración de su marido Tai-Marc Le Thanh.

Poseedora de una excelente técnica, sus ilustraciones destacan por la creación de atmosferas sugerentes, de imágenes con un bello misterio, llenas de color y luz. Amante de la fotografía, que ejerció en sus comienzos, sus dibujos son todo un trabajo de encuadre, profundidad y contrastes. Algún trabajo publicitario suyo muestra también su gusto por los colores vivos. Sus actividades como ilustradora y diseñadora de vestidos y escenografías para varios espectáculos le han llevado al cine, estrenándose su primer largometraje como directora artística, bajo la dirección general de Dominique Monféry, el pasado mes de diciembre: Kérity y la casa de los cuentos.

Sus dibujos y otras dinamismos artísticos pueden verse en su libro Artbook Rebecca Dautremer (2009, Editions du Chêne). Rebecca tiene una primorosa página web donde puede admirarse su trabajo y novedades: http://www.rebeccadautremer.com/

De la larga entrevista mantenida con ella –un encanto de persona- quisiera ofrecer un pequeño extracto, unas pinceladas de lo que Rebecca piensa y cómo trabaja.

- ¿Cómo fue su infancia cerca de los Alpes? ¿Hay algún momento de aquellos años que usted intente recuperar a través de sus ilustraciones?

- Nací el 20 de agosto de 1971 en Gap, en el departamento de Hautes Alpes, muy cerca de Italia. Mis padres eran muy jóvenes y tuve una infancia un poco bohemia. Tengo recuerdos maravillosos. A los cuatro años mi padre nos llevó a la Drôme, una región muy salvaje del Sur de Francia, para criar ovejas y cabras y hacer queso. Eran los años 70 y la ideología de “vuelta a la naturaleza”. Empecé el colegio muy tarde cuando mis padres retornaron al “valle”, algo que no me gustó mucho. Quizás por esto fui durante bastante tiempo muy tímida y un poco salvaje. No tenía muchos amigos. El grupo siempre me ha inquietado un poco. Incluso ahora, cuando han cambiado las cosas, me siento bien en mi oficio que implica una vida bastante solitaria.

- La pintura, y el cine son dos influencias que usted reconoce. Vermeer es uno de los pintores que más aprecia. ¿Qué valora de su obra?

- Si. El cine, y de manera general la imagen fotográfica, me fascina y me inspira mucho. Pienso siempre como si tuviera una máquina de fotos cuando hago una ilustración. Busco un encuadre, un punto de vista, un ángulo, la profundidad de campo, incluso un tiempo de exposición. Cuando ando escasa de ideas ojeo algún libro de fotografía que tengo y siempre encuentro una pista.
En cuanto a la pintura, me siento más gusto con las obras de pintores de los siglos XVI o XVII. Adoro sus retratos, fotografías de la época, sus personajes en una pose congelada sobre fondo neutro. La pintura flamenca me llega mucho y Vermeer -con su luz y sus colores naturales- parece que atrapa la vida en sus cuadros y les da otra existencia. Me gusta también Brueghel y sus criaturas fantásticas, increíblemente modernas. A Velázquez le he visto por primera vez hace poco en el museo del Prado y me emocionó mucho.

- El proceso previo antes de ilustrar un texto es muy importante. ¿Cómo realiza la documentación y planificación de un álbum ilustrado?

-Me parece que de manera muy clásica. Necesito un poco de tiempo para “digerir” el texto, sobre todo el universo y el ambiente en que se desarrolla. Pienso mucho en lo que voy a hacer antes de coger un lápiz. Sé los meses que me lleva avanzar con cada libro y tengo el tiempo suficiente para imaginar y soñar con las imágenes que voy a pintar. Intento tener una visión general del libro, saber exactamente el tono y el estilo que tendrá, encontrar el hilo donde prender la historia. Buscar “el ángulo de ataque” mejor, el más personal, que haga que mi libro, en lo posible, sea un poco novedoso. Trato de no aferrarme a mi primera idea, no ir derecho a lo evidente. No es fácil.
Si el tema lo demanda, me documento. Pero esto no es siempre necesario. No me engancho nunca mucho a los detalles reales. Si acudo en algún momento a la documentación, siempre viene un momento posterior donde la dejo a un lado para remodelar la imagen a mi manera. A continuación marco “las vías del tren”, es decir, el recorrido del conjunto de páginas del libro para definir el ritmo. Nada es más necesario que conocer al menos el contenido de cada página antes empezar con la primera.

- Habitualmente utiliza gouache, y a veces óleo, para dar color a sus imágenes. ¿Qué valor le da al color? ¿Es sólo decorativo o también argumental?

- Solo utilizo el gouache. El gouache es un material muy opaco y suelo engrasar un poco mis dibujos cuando les termino, lo que me permite dar un poco de contraste a mis colores; pero nada más. Para mí el color es la luz. Por supuesto que es también decorativo, pero no debería. Mi elección de un color se hace por el contraste o por la luz que aporta. Finalmente, me importa más el valor del color que el tono. En revancha, utilizo muy poco el valor sugestivo del color.

- En cuanto a la relación entre las imágenes y el texto, ¿qué momentos de un texto elige ilustrar? ¿Qué valora especialmente en un cuento?

- Con mis ilustraciones intento construir una historia que no sea redundante con el texto. No es necesario parafrasearlo ni describirlo palabra por palabra. Trato de proponer otro punto de vista sobre la aventura, de atrapar al lector en un camino paralelo que va enriquecer su lectura y abrirle otras puertas. Hacerle tomar caminos tortuosos que le lleven incluso a dejar la lectura y volverla a retomar más tarde. Ser el contrapunto del autor para cuestionar al lector, para intrigarlo. Me gusta ilustrar un detalle insignificante del texto, poner en funcionamiento un personaje secundario, sorprender al lector para que no se aburra.

Rebecca es toda luz. Pueden verse y leerse sus obras en las siguientes ediciones españolas de sus libros. Por orden cronológico es la siguiente:

- (2001) El gigante y los pájaros Timun Mas (Texto: Ghislaine Biondi)
- (2003) Enamorados Kokinos (Texto: Rebecca Dautremer)
- (2005) Princesas olvidadas o desconocidas Edelvives (Texto: Phillipe Lechermeier)
- (2006) Nasrudin Edelvives (Texto: Odile Weulersse)
- (2007) Nasrudin y el asno Edelvives (Texto: Odile Weulersse)
- (2008) Sentimiento Edelvives (Texto: Carl Norac)
- (2008) ¿Quién ha sido? o un vientecillo perfumado Edelvives (Texto: Tai-Marc Le Thanh)
- (2008) El pastor o en que piensan los corderos antes de dormirse Edelvives (Texto: Tai-Marc Le Thanh)
- (2008) La hermanita carnívora o la enfermedad del cordero loco Edelvives (Texto: Tai-Marc Le Thanh)
- (2008) La tortuga gigante de Galápagos Edelvives (Texto: Rebecca Dautremer)
- (2008) Los cochinos o un ramillete de papelejos Edelvives (Texto: Tai-Marc Le Thanh)
- (2009) Elvis Edelvives (Texto: Tai-Marc Le Thanh)
- (2009) Babayaga Edelvives (Texto: Tai-Marc Le Thanh)
- (2009) Cyrano Edelvives (Texto: Tai-Marc Le Thanh)
- (2009) El diario secreto de Pulgarcito Edelvives (Texto: Phillipe Lechermeier)
- (2009) Hilo de hada Edelvives (Texto: Phillipe Lechermeier)
- (2010) En la época de los castillos Larousse (Texto y desplegable: Rebecca Dautremer)
- (2010) Nat y el secreto de Eleonora Edelvives (Texto: Rebecca Dautremer)
- (2010) Swing Café Kókinos (Texto: Carl Norac)
- (2011) El libro que vuela Edelvives (Texto: Pierre Laury)
- (2011) La gran corriente de aire Edelvives (Texto: Tai-Marc Le Thanh)
- (2011) Alicia en el país de las maravillas Edelvives (Texto: Lewis Carroll)

Merci beacoup, Reb.

lunes, 27 de junio de 2011

COMPARACIONES 1 (Argentina vs Holanda)





La literatura infantil holandesa no anda sobrada de escritores conocidos en países no bajos, pero sí tiene una buena nómina de ilustradores a la sombra de Rien Poortvliet (el acuarelista de Los gnomos) o Max Velthuijs, ambos ya fallecidos pero con continuadores de su estilo y su dedicación al mundo de los niños.

La literatura infantil argentina sí anda sobrada de una nómina larga de escritores para niños. Un catálogo reciente descubre a un centenar de autores encabezados por María Elena Walsh, Graciela Montes, Ema Wolf, Liliana Bodoc o Graciela Cabal, un quinteto poderoso y con calidad que no siempre traspasa fronteras. La lista de ilustradores de este país austral también es numerosa, pero no es tan conocida ni en la capital mundial actual del libro, Buenos Aires.

Comparaciones argentino-holandesas que no son odiosas si hablamos de dos recientes trabajos de dos ilustradoras, una nacida en la provincia de Buenos Aires y otra en la fría Escandinavia, pero neerlandesa de escritura y adopción. Son dos álbumes con textos breves y un denominador común: formato infantil para lectores no infantiles o, en otras palabras, los textos y el mensaje final de ambos libros son para mentes casi adultas.

El primero de ellos está realizado por María Wernicke (Olivos, 1958), que no es alemana sino bonaerense. María empezó como ilustradora gráfica y se dedica actualmente en cuerpo y alma a la ilustración de libros de otros autores. Un señor en su lugar es su primera obra como autora de textos e imágenes en un libro que se fue fraguando en los semáforos porteños, semáforos que en horas pico (horas punta en otros lugares del mundo) dan mucho de sí. El texto habla de sueños, de un señor que se transporta por lugares hasta que llega a una doble página final donde afirma que “no todo está donde tiene que estar”. Las bellas imágenes, con una técnica que llena cada página de tonos marrones, se mezclan con textos deliberadamente desacompasados y un mensaje que ya la editorial avisa que es para mayores de diez años: cada uno tiene que buscar su lugar en el mundo.

El segundo de ellos está realizado por otra María: María Törnqvist (Upsala, 1964), que aunque parece sueca vive desde los cinco años en Holanda y se siente neerlandesa (candidata 2010 a los premios Andersen por este país). Acostumbrada a ilustrar historias de otros, algunas como las de Astrid Lindgren, alguien que conoció en persona de pequeña, su reciente libro Algo con lo que nadie había contado es una obra que se adentra en el tema de la incomunicación: una niña se cae en un pozo y acaba siendo casi olvidada por todos. Un niño la rescata con sus hilos de coser y ella vuelve al mundo de soledades cotidianas. El mensaje sobrecoge, no parece nada optimista y uno se pregunta por qué está en formato de álbum para niños.

El acompañamiento de esta triste historia son unas imágenes expresionistas, con manchas de color que impactan (el vestido siempre rojo de la niña) y un formato vertical que ahonda la idea de precipicio al que cae la protagonista. Todo es impersonal en el texto y se hace más impersonal en dobles páginas atiborradas de gente en movimiento. En resumen: unas excelentes ilustraciones para textos adultos.

Lo dicho: álbumes con formato infantil para lectores con cierta filosofía de vida.

(Un señor en su lugar está editado por Edelvives en Buenos Aires, 2010. Algo con lo que nadie había contado está editado por Los Cuatro Azules en Madrid, 2010).

domingo, 5 de junio de 2011

SOBRE PRINCESAS, AYER DE GUISANTES, HOY DE NARANJAS




Las princesas siempre han existido en los cuentos infantiles desde tiempos inmemoriales. Generalmente no servían para muchas más cosas que para casarse con un príncipe. Algunas se acompañaban de habilidades musicales, dominio de lenguas animales (solían hablar con pájaros diversos, besar ranitas y convencer a caballos y caballeros de sus caprichos) y un amor paterno interesado. Entre ellas destacaban la circense Rapunzel, por esa cabellera capaz de sostener el peso de un príncipe con su armadura, y otra más melindrosa y sensible que adivinaba la presencia de un guisante, un poroto o un altramuz, debajo de un buen número de edredones. El día que Andersen se decidió a poner su historia por escrito tuvo suerte esta princesa de que Hans Cristian eligiera un guisante, más elegante para el tema del título del cuento que decir la princesa del poroto o la princesa del garbanzo.

Pero como la realeza se renueva, prefiere la fruta y las legumbres son ya poco exquisitas, en este siglo XXI existe toda una Princesa de la Naranja. Sí: Lorenza de Naranja más conocida en su pueblo holandés por Laurentien van Oranje (Leiden, 1966). Esta princesa neerlandesa estudió ciencias políticas y periodismo, con una tesis de grado en la universidad de Berkeley (California) sobre la prostitución en las calles de San Francisco, algo impensable en las princesas de cuento y puede que muy útil para el mundo moderno.

Con hijos de nueve, siete y cinco años -todos condes a su tierna edad- hace siete años comenzó a interesarse sobre temas medioambientales y hace cuatro le vino la iluminación celestial desde las profundidades oceánicas: los rusos estaban colocando una bandera en el fondo del mar Ártico. Ni corta, ni perezosa, se lanzó a escribir una historia que pudieran leer sus hijos, no en vano es considerada por su pueblo como la “madre de la lectura del país”. De ahí surgió Mr Finney en de wered op zijnkop (Finney y el mundo al revés o en la traducción de la editorial española: El señor Finney y el mundo patas arriba). Este libro, por esto de que no existen fronteras dentro de la comunidad europea, llegó en un viaje largo a España, donde el pasado abril fue presentado al público con la presencia de la principesca autora.

Sus declaraciones previas a la ibérica visita dejan al lector un tanto sorprendido: “El libro no tiene un mensaje serio sobre las cuestiones ambientales” (y ¿entonces?), “Quería escribir una historia auténtica para los niños, sin juicios de valor, sin ser pedante” (¿de verdad se lo cree?). No es que el cronista sepa neerlandés o flamenco, pero los traductores actuales hacen maravillas: “Es la primera vez que he escrito un libro. Fue fascinante. Fui a un café y pedí varios cappuccinos. Me senté con un cuaderno y me quedé pensando, buscando y buscando. Empecé a escribir diálogos y una vez que los releí, me fui a casa a trabajar”. Tanto trabajó que le salió un libro que leyó a su marido el príncipe y a los tres condesitos: “Mi hija mayor me apuntó que tenía cosas un poco extrañas”.

Pues sí, está lleno de cosas extrañas: un caracol y un pez –Mr. Finney- salen juntos de un jardín para ver todo lo que ocurre fuera; reciben la ayuda de una especie de niña-hada toda rosa (de nombre: ¡¡¡Pimienta Rosa!!!) con unas alitas invisibles y un aparato nada ecológico en sus manos; todos acuden a una cumbre mundial de animales donde los malos son los buitres que han puesto una bandera en el fondo el océano (díganme ustedes cómo). El aparato tiene nombre –SuperBipBip- y sirve para llamar, filmar, sacar fotos, leer de todo y enviar mensajes; ¿no es este invento un teléfono inteligente o smartphone, creado hace 22 años? La asamblea de los animales se realiza presidida por un avestruz, que oye las quejas de los monos acerca de la corta de árboles. A algunos animales les gusta esto porque hay más luz en el bosque, mientras que los castores no ven el problema porque siempre andan royendo árboles. La princesa aclara: “Estamos hablando de la tala de árboles, sin tener que usar la palabra en sí”. ¿Genial o penoso? El pez Finney pide entonces ayuda a Pimienta Rosa que le lleva donde una morsa sabia que les reenvía a un flamenco también rosa que será su sucesor en la sapiencia animal. Y sigue el libro en unas 96 páginas que se hacen pesadas si no fuera por las ilustraciones de Sieb Posthuma.

Y hablando de animales hay unas cuantas más gansadas con este libro:

- La editorial publicita: “una narración llena de ternura y realismo”. ¿Ustedes han visto en alguna calle de su pueblo un caracol y un pez hablando entre ellos tiernamente?
- La edición española ha cuidado diferenciarse del original holandés “para acercarse al público español”. ¿Qué es lo que no merecemos ver los que hablamos castellano o catalán, la otra lengua ibérica a la que se ha traducido?
- Se destaca el fino humor de la princesa. Veamos el ejemplo que según la publicidad lo demuestra hablando de la lentitud del caracol Caracol: “Lentamente, muy lentamente, dibujó un rastro de baba en la hierba. Al cabo de seis días, había escrito en el suelo con grandes letras la palabra ¡AYUDA!”. Muy fino es este humor, tan fino que uno no ve que exista.
-La editorial publicita un “lenguaje sencillo y resolutivo”. Veamos cómo se ejecuta la explicación de porqué el mundo es redondo en las palabras del búho Búho al pez Finney: “Aquello es el horizonte. Detrás del horizonte hay un mundo mucho más grande que tu jardín. El mundo es una gran bola. Y en todas partes hay un horizonte”. Ya está. Y ahora a arreglar la gran bola del mundo.
- Les cuento un argumento del alemán Erich Kästner de 1949. Tres animales –un león, un elefante y una jirafa- deciden poner solución a la degradación del medio ambiente mundial, a la ambición de los humanos y convocan una conferencia de animales en la Torre de los Animales. ¿Les suena?
- Les cuento quien es el más famoso personaje infantil de Henry W. Longfellow (1807-1872), poeta norteamericano: Mr. Finney. De él hay poemas, películas y canciones, con decenas de libros publicados en tres siglos diferentes e ilustrados para niños, el último por Valerie Bouthyette. ¿Les suena?

En fin, un libro prescindible, poco original y que por venir de alturas principescas de los Paises Bajos va a seguir presente en este mundo de la Literahartura Infantil. Ya hay una segunda parte: Mr Finney en de andere Kant van het wáter (sencillo: Finney y el otro lado del agua). Les confieso que prefiero a las princesas dentro de los cuentos más que fuera; es decir, que me gusta más la princesa del guisante que la princesa de la naranja.