lunes, 16 de abril de 2012

GUSTAVO ROLDÁN, EL ESCRITOR QUE HABLABA CON LOS ANIMALES

Hace pocos días, el 3 de abril, falleció en Buenos Aires Gustavo Roldán, uno de los grandes escritores chaqueño y argentino para niños, pionero de muchas cosas desde que en 1982 comenzó a escribir las historias que regalaba con su tejedora voz. Uno le leyó y siguió su trayectoria desde que me fue presentado hace unos cuantos años. Cada encuentro con él era una nueva presentación de parte del editor, amigo o escritor que quería que yo conociese a Gustavo, algo que cada vez era más verdad. En el 2011 quise ya entrevistarle y en La Feria Infantil del Libro de Buenos Aires le abordé ya sin presentaciones; hablamos de su último libro entonces (Para encontrar un tigre) y me dijo que allí estaban todas las respuestas a todas las preguntas que pudiera hacerle. Preguntas que nunca pude hacer. Conociendo sus males físicos, que esperaba superar enfrentando valientemente un cáncer, el tiempo pasó y Gustavo nos dejó, a los 76 años por un “cuadro de insuficiencia respiratoria”.
Estas son algunas de sus respuestas a unas preguntas que nunca fueron grabadas. Los textos se pueden encontrar en ese conjunto de certeros artículos sobre la lectura aparecidos en abril de 2011 bajo el amparo de uno de sus animales preferidos: Para encontrar un tigre. La aventura de leer (Editorial Comunicarte, Córdoba, Argentina).
* ¿Por qué escribes para niños?
G.R.: Escribir para chicos es un oficio muy gratificante y a la vez un oficio muy poco gratificante.  Poco porque es una literatura que pertenece al orden de lo marginal. Muy gratificante por algo que conocen todos los que hacen estos cuentos tan cortitos, esos poemas tan sencillos. Ellos saben que a veces, aunque los chicos no digan nada, ese cuento que leyeron les caló muy hondo y ahí les quedó una marca para siempre y que de eso no se van a olvidar.
* ¿Qué ofrecen tus personajes animales?
G.R.: Si los cuentos del mundo comenzaron por el Gilgamesh, con un arca repleta de animales, con Ulises por mares poblados de sirenas, y siguieron con caballos voladores y monstruos indescriptibles, bienaventurados los chicos y los jóvenes que heredaron tanta hermosura.
* El humor, ¿qué representa para ti?
G.R.: El humor, como todas las cosas, puede servir para tratar de cambiar el mundo, para ser una agradable distracción, o para esquivarle el bulto a los problemas y dejar que sigan sin modificarse, porque así como están les conviene a muchos que continúen para siempre. Me interesa el humor en esta primera acepción, en su capacidad de querer cambiar el mundo, de ponerlo patas arriba y de comenzar a ordenarlo de nuevo.
* ¿Quieres cambiar el mundo?
G.R.: Yo no sé si todos los que escriben tienen la intención de cambiar el mundo. Como no lo sé, no lo digo. Pero sí digo que el que escribe un poema se mueve en un mundo de intuiciones –que nunca son demasiado claras-, de fuerzas casi nunca definibles, de entusiasmos y odios y amores, y que, aunque no lo sepa, está abriendo espacios para la solidaridad, la dignidad, para la esperanza. Y eso, en buen romance, significa querer cambiar el mundo. La mirada crítica es un imperativo moral para un escritor.
* ¿Encontraste un tigre?
G.R.: Las huellas de una hormiga están en los libros en forma de letras que cuando el chico crece se agrandan; son ya las huellas de un tigre que forman la aventura de leer. Cuando un libro funciona tiene una magia que nos permite oír los rugidos de un tigre en medio de la espesura.
Gustavo Roldán nació el 16 de agosto en Sáenz Peña, provincia del Chaco (Argentina). En una pequeña autobiografía para la revista Imaginaria dijo: “Me crié en el monte chaqueño, en Fortín Lavalle, cerca del Bermejo, cuando la tierra era plana, la luna se posaba en las copas de los árboles y los cuentos sólo existían alrededor del fogón del asado o en las ruedas del mate". Buen carpintero, en 1961 se licencia en Letras Modernas en la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba, donde trabajará como profesor. En 1976 pasa a vivir a Buenos Aires con su mujer, la escritora Laura Devetach, y sus dos hijos: Gustavo y Laura. Entre maderas y amistades continúa contando cuentos aprendidos de niño que tiene que completar con nuevas historias para sus hijos. Estos se las devuelven en forma oral y Gustavo padre las escribe en su primer libro para niños: El monte era una fiesta. Un libro que funcionó y que lleno de animales el renacimiento de la literatura infantil argentina para niños. Después vino una larga lista de casi sesenta libros, entre los que quiero destacar los siguientes:
  • "El monte era una fiesta". Ediciones del Malabarista, Buenos Aires, 1983.
  • "Animal de patas largas". Ilustraciones de Raúl Fortín, Editorial Kapelusz, Buenos Aires, 1984; Editorial Cincel, Madrid, España, 1984.
  • "Historia de Pajarito Remendado". Ilustraciones de Raúl Fortín, Ediciones Colihue, Buenos Aires, 1984.
  • "Como si el ruido pudiera molestar". Ilustraciones de Alicia Charré, Libros del Quirquincho, Buenos Aires, 1986; ilustraciones de Luis Scafati, Grupo Editorial Norma, Bogotá, 1999.
  • "Cuentos de Pedro Urdemales". Ilustraciones de Gustavo Roldán (h), Centro Editor de América Latina/Ediciones Culturales Argentinas, Buenos Aires, 1986.
  • "Cuentos del zorro". Ilustraciones de Myriam Holgado, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1986; ilustraciones de Carlos Nine, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1999.
  • "El diablo en la botella". Ilustraciones de Mori Kohakura, Libros del Quirquincho, Buenos Aires, 1987.
  • "La leyenda del Bicho Colorado". Ilustraciones de Alejandro Ravassi, Libros del Quirquincho, Buenos Aires, 1987.
  • "Prohibido el elefante". Ilustraciones de Luis Pereyra, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1988.
  • "El trompo de palo santo". Ilustraciones de Diego Bianchi, Ediciones Colihue. Buenos Aires, 1989.
  • "Sapo en Buenos Aires". Ilustraciones de Myriam Holgado, Ediciones Colihue, Buenos Aires, 1989.
  • "El hombre que pisó su sombra". Ilustraciones de Gustavo Roldán (h), Ediciones Colihue, Buenos Aires, 1990.
  • "Juego de sombras". Ilustraciones de Miguel De Lorenzi, Ediciones Colihue, Buenos Aires, 1990.
  • "La canción de las pulgas". Ilustraciones de Raúl Fortín, Ediciones Colihue, Buenos Aires, 1990.
  • "Todos los juegos el juego". Ediciones Colihue, Buenos Aires, 1991.
  • "La noche del elefante". Ediciones Colihue, Buenos Aires, 1995.
  • "Las aventuras de Pinocho". Con Laura Devetach, ilustraciones de Gustavo Roldán (h), Ediciones Colihue, Buenos Aires, 1996.
  • "Dragón". Ilustraciones de Luis Scafati, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1997.
  • "Historias del piojo". Ilustraciones de Oscar Rojas, Grupo Editorial Norma, Bogotá, 1998.
  • "Cuentos que cuentan los indios". Ilustraciones de Luis Scafati, Editorial Alfaguara, Buenos Aires, 1999.
  • "Las pulgas no vuelan". Gustavo Roldán, ilustraciones Gustavo Roldán (h), Fondo de Cultura Económica, México, 2000.
  • "Un largo roce de alas". Ilustraciones de Luis Scafati, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 2003.
  • "Pájaro de nueve colores". Ilustraciones de Cristian Turdera, Grupo Editorial Norma, Buenos Aires, 2004.
  • "El vuelo del sapo". Ilustraciones de Luis Scafati, Editorial Alfaguara, Buenos Aires, 2005.
  • "La pulga preguntona". Ilustraciones de Pablo Bernasconi, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 2006.
  • “Para encontrar a un tigre. La aventura de leer”. Ilustraciones de Pilar Ortega, Editorial Comunicarte, Córdoba, 2011.
Para terminar este recuerdo de un grande de la LIJ un texto sobre su animal preferido que se puede leer en Como si el ruido pudiera molestar:
“El tatú miró para todos lados, después bajó la cabeza, cerró los ojos, y murió.
Muchos ojos se mojaron, muchos dientes se apretaron, por muchos cuerpos pasó un escalofrío.
Todos sintieron que los oprimía una piedra muy grande”.
Gustavo hablaba y seguirá hablando con los animales, ahora en otros montes.

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