sábado, 28 de enero de 2012

LIBROS PARA PRIMEROS LECTORES (0-2 AÑOS) - 3 (III EN IULIOBRIGA)

Cumplidos los doce meses, el comerse el mundo (etapa oral de los bebés) deja paso a nombrarlo, a tener curiosidad por cada objeto, animal y mayoría de personas. Interesan los nombres de los próximos, sean abuelos, tíos o mascotas domésticas. Las muñecas y los “chiches” tienen “apellido” y el mundo del lenguaje entra por todos los sentidos. Es un buen momento para que los libros estén allí empezando a contar historias.

Historias cotidianas como la de un pequeño conejo al que su padre hace todo un viaje por la casa hasta que logra llevarlo a la cama (libro de Buenas noches) o ese viaje de un cocodrilo llamado Coc con sus amigos. Libros que forman parte de la biblioteca de mi hija, que no solo se los sabe de memoria sino que descubre detalles que no ven sus padres (El libro del otoño es inmejorable para esto), juega sola con la oruga glotona, explica a las muñecas dónde está el chupete de Dudú o se entusiasma con los cuentos acumulativos.
Resumiendo: LIBROS PARA LA ETAPA ENTRE LOS 12 Y LOS 24 MESES que ofrecen historias y que están pensados por creadores con sensibilidad (no es que los ejecutivos de la Disney no la tengan, pero no lo parece en sus productos para estas edades). Ah, se puede seguir releyendo los libros del primer año, que el elefante Elmer crece y los juegos de Taro Gomi siguen encantando.

Buenas noches
Autora: Rotraut Susanne Berner.
Ilustradora: Rotraut Susanne Berner.
18 páginas. 15 x 21 cm. Anaya. Marzo 2002.

Hay muchas formas de irse a la cama, pero pocas como las que propone a través de su personaje Miguel la autora alemana Rotraut Susanne Berner (Stuttgart, 1948). Miguel es un pequeño conejo que vive rodeado de su familia; sus andanzas son las de cualquier otro bebé: se acuesta, se levanta, juega al escondite o acompaña a sus padres en la compra diaria. Como no le gusta cenar, todos los días su padre inicia un divertido y sorprendente recorrido por la casa, donde las zapatillas son los raíles de un tren y un silbato marca las estaciones. Todo acaba en dos palabras mágicas.
Un álbum con historias muy cotidianas pero narradas e ilustradas con gran sensibilidad e imaginación. Rostros inocentes, espacios coloridos, juguetes y personas reconocibles, hacen que el niño puede leer autónomamente el libro y realizar un pasatiempo que es aprendizaje: el reconocimiento de las figuras. Un libro en cartoné de fácil lectura gráfica que se completa con una serie de cuatro, donde Miguel sigue haciendo lo suyo: ser bebé.

 
El libro del otoño
Autora: Rotraut Susanne Berner.
Ilustradora: Rotraut Susanne Berner.
16 páginas. 26 x 34 cm. Anaya. Septiembre 2007.
¿Un libro sin palabras lleno de historias? Sí, un álbum para que los niños prelectores descubran el mundo y empiecen a conocer que las cosas cambian a su alrededor con las cuatro estaciones del año. Una de las más veteranas y observadoras ilustradoras para niños ha sabido escoger aquellos detalles que cautivan a los pequeños de la casa -animales, movimiento, juguetes, árboles con sus hojas cayéndose- para armar dobles páginas llenas de pormenores y referencias que se continúan. Descubrir las coincidencias y ver cómo se mueven los mismos animales en la ciudad o en el campo es todo un ejercicio de atención y diversión.
Contemplar imágenes, explorarlas y sentir la revelación de que existen personajes a los que les pasan cosas, es crecer, estructurar el pensamiento y comprender con o sin ayuda que a tu alrededor hay barrenderos que recogen hojas o ardillas curiosas. Un álbum con muchas facetas, que un pequeño prelector puede recrear a su gusto, aunque no entendamos cómo nos cuenta lo que ve e imagina.

 
La pequeña oruga glotona
Autor: Eric Carle.
Ilustrador: Eric Carle.
26 páginas. 31 x 22 cm. Kókinos. 2002.
“Una noche, a la luz de la luna llena, reposaba un huevecito sobre una hoja” puede ser el comienzo de una infinidad de historias, algunas inquietantes, pero es la primera frase de un libro para conocer muchas cosas: qué es una mariposa, qué es una oruga, qué hacen, cómo pasa el tiempo y cómo se divierten. Una oruga que no puede dejar de ser oruga y que agujerea el libro en su glotonería: 1 manzana, 2 peras, 3 ciruelas… Contar y comer tienen su relación.
Un álbum ilustrado troquelado que utiliza la técnica del collage para lograr unas ilustraciones impactantes cuya base es el papel de periódico coloreado previamente al agua. Eric Carle (Nueva York, 1929) consigue grandes efectos con sus dibujos y sus troqueles, logrando un libro animado y divertido. Además descubre a los más pequeños aspectos como el tiempo, la naturaleza y sus criaturas, la vida. Una historia que los pequeños siguen con extrema contemplación esperando tener pronto el libro en sus manos y jugar a ser oruga, jugar a conocer.

 
El viaje del señor Coc
Autor: Jo Lodge.
Ilustrador: Jo Lodge.
18 páginas. 27 x 27 cm. Edelvives. Febrero 2009.

Pocos personajes son reconocibles por los pequeños niños y niñas de poco más de un año. El señor Coc es uno de ellos. ¿Quién es este señor? Coc es un cocodrilo verde, con dos ojos bien blancos y una sonrisa casi eterna en su cara, que invita a divertirse con él desde las páginas de una docena de libros animados. Libros a veces con solapas, que tapan partes de páginas futuras, a veces con estudiados movimientos de figuras en papiroflexia que llegan a su máximo despliegue en La casa del señor Coc, un gran libro tanto por su formato tridimensional como por sus posibilidades de juego.

En El viaje del señor Coc, nuestro cocodrilo se junta con sus amigos Elsina, Lulú, Lupo y Cebrino -elefanta, leopardo, lobo y cebra respectivamente- para conocer mundo usando toda una amplia variedad de medios de locomoción. Un viaje con sorpresa final: “5, 4, 3, 2, 1…”, ¿adónde irán? Un cohete que surge de una doble página es la respuesta. Un libro para ver, jugar y disfrutar las rimas de una imaginativa autora inglesa.

 
Miffy visita el zoo
Autor: Dick Bruna.
Ilustrador: Dick Bruna.
14 páginas. 18,5 x 25 cm. Factoría K - Kalandraka. Octubre 2007.
Que un ilustrador holandés haya nacido en el año chino del conejo (Utrecht, 1927) es una predestinación para que su personaje más conocido sea una pequeña coneja blanca nacida en 1955: Miffy. Desde entonces Dick Bruna la ha dibujado en más de treinta libros queriendo ofrecer a los primeros lectores las imágenes más sencillas posibles. No en vano se pasó muchos años investigando cómo perciben las imágenes los bebés, empezando después a simplificar sus dibujos tanto en líneas y formas, como en el uso de colores: siempre el mínimo necesario, como su querido Matisse. El arte moderno está en unas ilustraciones que los niños entienden enseguida, con textos directos: “Miffy está muy contenta. Va hoy de visita al zoo”.

Miffy ha cautivado a varias generaciones, sobre todo japonesas, y sigue en su sencillez conectando con más bebés que identifican fácilmente los pingüinos, un dromedario, un koala o un elefante, animales realizados con pocos y gruesos trazos muy reconocibles. Álbum que invita a conocer el mundo con herramientas accesibles al niño: lo natural hecho simple. Todo un gran trabajo creativo.

 
El chupete de Dudú
Autora: Annette Swoboda.
Ilustradora: Annette Swoboda.
12 páginas. 15 x 15 cm. Juventud. Julio 2002.
La lista de patos conocidos por los niños tendría que iniciarse con Dudú, un pato blanco vestido habitualmente con una especie de pijama a rayas, que siempre anda dando vueltas por su casa buscando el orinal, despertándose, eligiendo atuendo para vestirse o esperando acostarse. Una serie de cuatro libros de la ilustradora y diseñadora alemana Annette Swoboda (1962) que acercan al bebé las escenas conocidas, que vive todos los días, con un toque de humor, al verse reflejado el pequeño lector en un animal muy humano.
El problema: ¿Dónde está el chupete de Dudú? Los textos son sencillos y directos: “Debajo de la alfombra no está”, “Ni en la cesta de la ropa”. Las ilustraciones, de colores pastel y que ocupan toda la página, explicitan los textos pero con una expresividad que es bien recibida por los bebés lectores. Las caras de pena son las suyas. Un libro sin pretensiones didácticas, que busca entretener y conectar con los niños y niñas mayores de seis meses. Y lo consigue.

 
Buenas noches Penélope
Autor: Anne Gutman.
Ilustrador: Georg Hallensleben.
10 páginas. 22 x 22 cm. Juventud. Enero 1996.
Otro de esos personajes entrañables para los prelectores es Penélope, una koala azul con una linda nariz roja, ojos negros y un pequeño bolsillo en medio de la barriga donde guarda su juguete preferido: un conejito azul. A Penélope le encanta divertirse, descubrir nuevas actividades, moverse de un sitio a otro, algo en lo que colabora el lector de sus libros. Sus aventuras nocturnas empiezan con una buena cena algo golosa (un crep de chocolate), siguen con la visita al baño, para terminar en la cama, siempre acompañada de su mascota en un juego divertido de búsqueda.
Los libros de Penélope son fruto de una pareja franco-alemana, donde Anne Gutman (París, 1970) pone los textos y las ideas para el movimiento de la página y Georg Hallensleben (Wuppertal, 1958) las ilustraciones. Juntos crean libros animados, con solapas que introducen juego y sorpresas, como la aparición de Penélope oculta tras sus sábanas rojas. Libro interactivo, con un diálogo entre textos e ilustraciones que enriquece al pequeño lector y desarrolla el sentido de la anticipación, de la imaginación.

 
¡Guau! ¡Guau!
Autora: Irene Savino.
Ilustradora: Irene Savino.
14 páginas. 15 x 15 cm. Ekaré. Octubre 2007.

Los almuerzos infantiles suelen ser una pequeña disputa entre padres e hijos, pero pocas veces la lucha por la comida es entre un bebé y un perro. Un hecho este que es el centro de un pequeño álbum en cartoné que nos presenta un orondo bebé de portada. La historia es clara desde sus primeras frases: “- ¡Guau! – ¡Uuy! Este perro, ¡mira, mira! se ha robado la comida”. Frases que ocupan dobles páginas, donde los fondos suaves resaltan a los personajes y sus situaciones, en sencillas y coloridas ilustraciones.
La idea del libro parte de una rima popular italiana que desarrolla la circunstancia graciosa del robo de comida y sus consecuencias: un bebé asombrado. Su traslado por la ilustradora venezolana Irene Savino al castellano tiene como resultado textos rimados de fácil aprendizaje. Un álbum con mucho trabajo previo para lograr una secuenciación de imágenes comprensible para los prelectores que aprenden rápido lo sucedido, no se vayan a frustrar en el futuro.

 
¿Entonces?
Autora: Kitty Crowther.
Ilustradora: Kitty Crowther.
32 páginas. 16 x 18,5 cm. Corimbo. Mayo 2007.
Hay álbumes para niños muy personales que reflejan la gran sensibilidad de quien los crea. ¿Entonces? es uno de ellos. Su creadora (Bruselas, 1970) conoce bien el mundo infantil y le gustan los bebés tanto que llegan a ser, como tales, protagonistas de sus historias. Cuentos como este, casi acumulativos, donde a una sala llena de juguetes van llegando varios animales, uno tras otro hasta un total de seis, buscando a alguien que nunca está. “¿Entonces?” es la duda-explicación que lanzan al personaje que les recibe: una muñeca con cara de gato, el otro yo de la autora. Quien es esperado llega y dos tiernas dobles páginas finales redondean el misterio del libro.
Un álbum lleno de juguetes, que son el mundo de un niño feliz, que transcurre en una habitación donde va pasando el tiempo. La primera lectura deja paso a otras posteriores buscando los muchos detalles del libro. Una obra cercana al pequeño lector que empatiza con un relato con pañal incluido.

1 comentario:

  1. ¡Queremos un libro tuyo! Uno todo escritito por ti, para esta franja de edad. Vengaaaaa.

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