lunes, 30 de enero de 2012

LIBROS PARA PRIMEROS LECTORES (0-2 AÑOS) - Y 5 (QUINQUE ET FINE)

Como empecé diciéndoles, estas entradas para Primeros Lectores nacieron de un encargo de una editorial catalana –ediciones Somoslibros o editorial Bonal- que no paga a sus colaboradores. Su propuesta de libros fue bastante disparatada; la hermana de la editora era pedagoga y como editora “in pectore” impuso libros difíciles o imposibles para niños menores de 24 meses. Uno pudo quitar más de una decena, pero quedaron para ser comentados algunos que yo no pondría en manos de un primer lector (o ya puestos contaría otras historias a partir de sus imágenes).

Intenté entonces sacarles algún partido o utilidad, pero si alguien da a leer La merienda del señor verde a su hijo/a pensando que habla de colores se encontrará con un libro que un adulto necesita repensar y consultar con su analista.

En fin: LIBROS ESPECIALES PARA SEGUNDOS LECTORES (EL PRIMER LECTOR ES EL NIÑO; EL SEGUNDO suele ser SU PADRE O MADRE).

El sueño de Marta
Autor: Antonio Santos.
Ilustrador: Antonio Santos.
16 páginas. 17 x 17 cm. Anaya. Febrero 2007.

Libros sobre sueños hay muchos pero pocos pensados para niños con gusto por los textos poéticos y los cuentos encadenados. Todo comienza con la frase “Del árbol cayó una semilla, y el viento la llevó hasta el lomo de un caballo”, acompañada de la imagen de un estilizado caballo marrón, algo picassiano, sobre el que se apoya un escuálido árbol verde con flores y semillas rojas.

Las ilustraciones, hechas con recortes de cartulina pegados sobre fondo blanco, dan un aire onírico a unos textos que son pequeños sueños de una niña que duerme en su cama azul, con su almohada azul y una luna que la acompaña. Antonio Santos (Lupiñén, Huesca, 1955) quiere regalarles libros a sus hijas y de su imaginación surgen textos de estructura sencilla y conceptos complejos. Pero de sueños y fantasías también saben los niños muy pequeños y les gusta jugar a inventarse mundos. Este libro los ayuda a ello y a aprender que todo puede estar relacionado, incluso las flores y los caballitos alados.

Libro de nanas
Autores: Varios.
Ilustradora: Noemí Villamuza.
120 páginas. 20 x 24 cm. Media Vaca. 2004.

Lo mejor de un libro de nanas es el poder cantárselas a ese destinatario infante con pocos meses y menos años. Un libro lleno de esas canciones de cuna que todas las culturas poseen, y que muchos poetas y literatos han escrito, es todo un regalo para el oído. Leer y hacer escuchar los versos tiernos de Gabriela Mistral en su poema “Apegado a mí” o declamar las “Nanas de la cebolla” de Miguel Hernández es una delicia que educa al niño en el suave sonido de unos versos pensados para hacerle dormir o, simplemente, hacerle sentir el rumor de la palabra.

Una obra pensada para los mediadores, para padres que quieran disfrutar con sus hijos observadores de imágenes y oyentes ávidos. Nana a nana, todo un gran universo poético desfila en la selección realizada por Herrín Hidalgo: Lorca, Celaya, Goytisolo, Víctor Jara, Gloria Fuertes, Nicolás Guillén… Nanas con imágenes delicadas en blanco y negro que apuntan a una interpretación adulta: osos que mecen, cebollas que vuelan, niñas que duermen o se despiertan.

La luna. Cuento para leer a oscuras
Autor: Ignasi Valios.
Ilustrador: Ignasi Valios.
20 páginas. 16 x 19 cm. Anaya. Mayo 2002.

Acercar la poesía a los más pequeños, a esos que escuchan y se fijan en todo lo que les rodea sin saber descifrar casi nada, es una tarea que se hace con canciones, nanas, adivinanzas, dichos, retahílas, poemas y cualquier tipo de verso de la tradición oral. Si las poesías hablan de la luna, de todas las posibilidades de acercar este astro tan idílico a los más pequeños, bienvenida sea.

Esto es lo que tiene esta obra, atrayente por muchos más motivos que unos textos que parten del imaginario popular, donde junto a ratones que miran la luna y quieren llegar hasta ella aparece algo maravilloso: el libro se puede leer a oscuras. En palabras del autor: “Son cuentos impresos en tinta luminiscente y cuando los niños apagan la luz aparecen las imágenes y los textos de forma mágica para ellos. Les encanta”. Y es verdad. Un libro para disfrutar solo, acompañado, a pleno sol o con todo a oscuras. Un disfrute de libro que ayuda a empezar a entender los ritmos poéticos.

La merienda del señor Verde
Autor: Javier Sáez Castán.
Ilustrador: Javier Sáez Castán.
36 páginas. 21,4 x 31,5 cm. Ekaré. Noviembre 2007

Muchos son los libros sobre los colores que inundan las estanterías para primeros lectores, pero ninguno los presenta con vida personal propia y dentro de un relato que tiene tantas lecturas como lectores. Una historia en la que el color verde es el protagonista al convocar a otros colores a resolver un misterio que se va dilucidando entre sonrisas, homenajes al surrealismo -más en concreto a la figura de Magritte- y en coloridas páginas dedicadas al Azul, Amarillo, Pardo, Negro y Púrpura.

Un álbum que necesita mediadores. Padres atentos para que, en los primeros años de sus hijos, los ojos del niño sepan entrar en el juego de pintar pompas de púrpura o cielos azules que el ilustrador Javier Sáez Castán (Huesca, 1964) propone y que, sin entender tantas claves y detalles del libro, disfrutan con señores que parecen salidos de otras épocas. Un álbum que es una clase de pintura.


COROLLARIUM (O CONSECUENCIA DE TODO ESTO): Del libro de La merienda del señor verde ya he hablado un poco en la introducción. Además es un libro algo críptico y con referencias muy adultas, es una obra en la que no hay forma que un niño menor de dos años pase físicamene sus páginas y entienda la vestimenta de los señores y señoras, que no se parece a la de su familia o conocidos de su barrio o pueblo.

El sueño de Marta para mí es un libro fallido, demasiado poético para un primer lector que no entiende la sucesión de apariciones del libro y que no comprende el surrealismo de las imágenes, por más que las explique uno con otros términos y que todo sea un sueño.

La luna es un libro divertido pero imposible para alguien menor de dos años que acaba poniéndose nervioso cuando no ve lo que el adulto dice que hay y que no hay forma que tenga lectura autónoma. Un libro en blanco para lectores más mayores.

El libro de nanas es todo un despliegue de ilustración y edición pero es un libro que físicamente no se puede manejar por alguien pequeño. Imágenes de difícil comprensión lo mismo que muchos textos. Un buen libro para los padres al que se le pediría la música; sin ella una nana es menos nana.

domingo, 29 de enero de 2012

LIBROS PARA PRIMEROS LECTORES (0-2 AÑOS) - 4 (IV EN OLISSIPO)

En este mundo de la LIJ muchos de los mediadores entre el libro y el niño (o bebé) gustan de poner para qué edad se pensó, se debe utilizar o leer un libro, para que años con el símbolo “+” es aconsejable acercarse a sus páginas. Así que de repente nos vemos con recomendaciones para “+ de 3 años” por parte de editoriales, aprendices de críticos en revistas y diarios, maestros, planes nacionales de lectura y otras hierbas literarias que florecen en catálogos y “cánones” varios. 

(Paréntesis: ¿Se han fijado ustedes en que cuando quieren saber alguna cosa de un libro nuevo o editado recientemente CASI TODOS LOS QUE LO COMENTAN DICEN LO MISMO, EXACTAMENTE LO MISMO? Que lo que envía la editorial en su información se repite invariablemente en blogs, foros, lugares que venden libros, bibliotecas y otras páginas web? Hagan la prueba)

La cuarta selección de libros para primeros lectores quiere rescatar esos libros que dicen son para mayores de tres años, pero que funcionan y son leídos por los que se acercan a los dos años. Mi hija con año y medio recorría autónomamente las páginas de Todo un mundo, disfrutando de cada ilustración y de su imaginación aplicada a unas imágenes pluridisciplinares, en un libro que se recomienda para niños tres años mayores que ella. Lo mismo ocurre con los bostezos de Tse-Tsé o las 54 páginas de Maisy, llenas de conceptos que alguien con dieciocho meses no debiera conocer.

Lo dicho: LIBROS PARA ESOS PRIMEROS LECTORES ENTRE UNO Y DOS AÑOS QUE OTROS EN ESTE MUNDO DE LA LITERAHARTURA DICEN QUE SON PARA MAYORES DE TRES. Disfrútenlos.


Todo un mundo
Autores: Katy Couprie - Antonin Louchard.
Ilustradores: Varios.
256 páginas. 16 x 16 cm. Anaya. Octubre 2003.

Hay obras que no son libros de poesía para niños, ni tampoco álbumes ilustrados, ni siquiera cuentos o relatos con historia… hay libros inclasificables, pero que tienen un poco de todo: aliento poético, imágenes relacionadas, una invitación a la lectura narrativa. Todo un mundo hace honor al título; un libro sin texto, con pequeño formato cuadrado y abundantes páginas, que mezcla toda una amplia variedad de estilos e imágenes: radiografías, papel maché, dibujos, pintura, fotos de objetos y  de personas. Se pasa de una imagen a otra por asociación de ideas: desayuno-biberón-leche-vaca… para hacer pensar el hilo conductor, la idea que los atraviesa. Un juego que atrapa, que hace soñar y reflexionar a la vez.

Una obra que parece un diccionario de imágenes pero acaba siendo una atrevida apuesta gráfica de dos autores franceses para pequeños lectores, quienes entienden mejor que los adultos muchas cosas que se les presentan. No en vano el universo del libro es la vida cotidiana, la naturaleza, la ciudad, los animales, la familia: el mundo que está descubriendo el niño. Un álbum con epílogo para padres.

Tse-Tsé
Autor: Frederique Bertrand y otros.
Ilustrador: Frederique Bertrand y otros.
32 páginas. 17 x 17 cm. Fondo Cultura Económica. Enero 2000.

Cuatro ilustradores y diseñadores gráficos franceses se pusieron hace doce años a inventar un álbum colectivo lleno de bostezos. Era un juego con destinatarios infantiles que una vez terminado resultó un seductor libro para todos los públicos, incluidos bebés.

Una obra con unas instrucciones previas: “Vamos a jugar un juego. Quien no bostece durante todo el libro le gana a la mosca tse-tsé. Advertencia: este libro puede provocar algunos fenómenos de somnolencia y amodorramientos”. Luego vienen treinta y dos páginas sin palabras llenas de bostezos, de todas las formas y colores, con varios hilos conductores que pueden seguirse o simplemente imaginarse. Existe una banda de música desperdigada por las páginas, con bostezos importantes, que se junta en un gran bostezo final. En medio, guiños humorísticos, ilustraciones sobre materiales previos como cuadernos o billetes de tren, invitaciones a mirar todos los rincones de páginas que incitan al sueño. Libro todo juego y sonrisa, donde la famosa mosca tse-tsé es un recurso burlón más.

Con amor de bebé
Autor: William Lach.
Ilustradora: Mary Cassatt.
44 páginas. 22 x 22 cm. Serrés. Noviembre 2005

Cuando Mary Cassatt (1844-1926) convivía con los impresionistas franceses en el París de finales del siglo XIX no se imaginaba que sus cuadros acabarían siendo el centro de un libro para primeros lectores, para bebés. Dieciséis de sus obras -cuadros, grabados y pasteles- conforman una obra que es una hermosa muestra de las relaciones entre madre e hijo, donde cada gesto, cada detalle, desborda ternura. Un libro para que los casi bebés perciban cuanto antes otras estéticas, para que su ojo empiece a descifrar imágenes artísticas. 

Un álbum que se completa con breves textos de William Lach, donde se explicita lo que los bebés realizan: duermen, aplauden, beben leche, leen, observan… Un libro para mirar, para jugar con un bebé atento en brazos. Así, de este modo, este asimila que el arte puede sentirse desde la cuna, arte realizado por una gran impresionista norteamericana que nos sorprende con su mirada materna desde la portada.

El trapito feliz
Autor: Tony Ross
Ilustraciones: Tony Ross.
24 páginas. 20,5 x 24 cm. Fondo Cultura Económica. Enero 1994.

Hay muchos libros que cuentan dos historias, pero pocos lo hacen partiendo de portadas contrapuestas. Uno solo está pensado para primeros lectores y es obra del autor e ilustrador inglés Tony Ross (Londres, 1938), que siempre introduce el  juego y el humor en sus obras.

Dos historias en torno a un trapo que confluyen en una doble página central cuyo contenido no conviene desvelar: son dos finales en uno. Los comienzos son las andanzas de Pablo, niño de pocos años, disfrutando con su trapo convertido en nave espacial o barco pirata, y las aventuras de Lucy, niña para la que su trapo es la piel de un oso que recorre su casa. Álbum con dos portadas y muchos juegos en su interior, desde la lectura de las divertidas imágenes de sus personajes hasta cualquier otra imaginación de lo que se puede hacer con un trapo. Un libro que necesita mediador para despertar la creatividad del pequeño lector.

Tener un patito es útil - Tener un nene es útil
Autora: Isol.
Ilustradora: Isol.
34 páginas. 16 x 15 cm. Fondo Cultura Económica. Enero 2007.

Tener un pato puede ser muy útil, pero más útil puede ser conocer el punto de vista del pato sobre el pretendido dueño, un nene casi sin años. Este es el juego que propone la argentina Isol (Buenos Aires, 1972) en un libro que es un objeto: un acordeón de casi tres metros de largo, con diecisiete láminas a cada lado, una cara amarilla dedicada a cómo ve un niño lo que puede hacer con su pato y una cara azul donde el pato es el que opina sobre sus actividades con el nene: “Luego lo dejo en la tina” diría el niño frente a “Luego nado un poco” que diría el pato.

Todo empieza cuando “Me encontré un patito y lo agarré” y sigue con la misma historia contada en dos versiones. Un libro-juego que quiere ser un libro conceptual y hacer pensar a los pequeños de la casa, que disfrutan simplemente desplegando el libro, siguiendo las peripecias de la pareja  “pato-nene” e imaginando lo que harían ellos.

Pipí Caca
Autora: Stephanie Blake.
Ilustradora: Stephanie Blake.
40 páginas. 28 x 23 cm. Corimbo. Febrero 2006.

“Había una vez un conejito que solo sabía decir una cosa: Pipí Caca” es el comienzo de un cuento donde las palabras más usadas por los niños pequeños se repiten hasta la sorpresa final. En medio, un lobo se come al conejito Simón que logra salvarse gracias a su insistencia verbal. 
Una historia llena de humor en la que los pequeños lectores se ríen solo con oír las palabras mágicas, “Caca Boudin” en el original francés, “Caca de vaca” o “Flor de caca” en otras traducciones. La autora (Estados Unidos, 1968) logra crear un personaje con breves trazos, jugando con los contrastes y los colores, con los fondos y las tipografías: a un inmaculadamente blanco Simón le rodean siempre vivos colores. Un personaje que sintoniza con el niño que no come, tiene piojos o no para de juguetear y que sonríe con sus dos dientes desde la portada del libro. Un álbum para que los más pequeños empiecen a jugar con todo tipo de palabras, siempre con humor.


Maisy grande, Maisy pequeña
Autora: Lucy Cousins.
Ilustradora: Lucy Cousins.
54 páginas. 25 x 25 cm. Serrés. Julio 2007.

Un libro que tiene como título dos opuestos, parece que puede hablar de conceptos muy separados entre sí. Esto es lo que hace una de las ratitas que pululan por las bibliotecas de los más pequeños. Una rata blanca, con seis pelos en los bigotes, pero con pequeños toques crema en las patas, orejas, cola y nariz. Una rata que nació en 1990 de la mano de la autora inglesa Lucy Cousins (Reading, 1962) y que como otros roedores más ilustres alcanzó éxito televisivo. Lucy se inspira en anécdotas de la vida de sus cuatro hijos como pequeños argumentos para sus álbumes.

Calor y frío, contenta y triste, dentro y fuera, grueso y fino, alto y bajo, joven y viejo, ondulado y liso, son algunas de las numerosas oposiciones explicadas con juguetes, animales y Maisy. Una tipografía metida dentro de los dibujos hace más atrayente el álbum, que acaba siendo un acompañante para momentos de placer. Maisy y sus libros despiertan en los más pequeños la curiosidad y las ganas de saber.

Juan y Tolola - Opuestos
Autora: Lauren Child.
Ilustradora: Lauren Child.
12 páginas. 22 x 24 cm. Serrés. Agosto 2007.

Lauren Child (Malborough, 1967) es una de las autoras inglesas más conocidas en el mundo por sus personajes de Charlie y Lola, pensados primero como libros y serie de televisión después. Charlie es Juan y Lola es Tolola , dos hermanos de siete y cuatro años que viven juntos pequeñas aventuras. Tolola es pequeña -“No soy grande en absoluto” “Todavía no soy mayor”- y divertida. Juan es más serio e imaginativo.

Sus libros están llenos de un despliegue gráfico magnífico -dibujos, fotos, tipografías que suben, bajan y se retuercen, fondos todos diferentes, brillos- junto a unas figuras de trazos rápidos y aparentemente sencillos. Libros para ver y jugar con las imágenes y sorprenderse en cada página con los colores y las formas, aprendiendo  los opuestos de forma visual. Álbum en cartoné, sencillo pero inteligente, con los primeros conceptos infantiles expuestos sin casi explicaciones. Una forma agradable de aprender y de disfrutar de un libro lleno de ocurrencias.

sábado, 28 de enero de 2012

LIBROS PARA PRIMEROS LECTORES (0-2 AÑOS) - 3 (III EN IULIOBRIGA)

Cumplidos los doce meses, el comerse el mundo (etapa oral de los bebés) deja paso a nombrarlo, a tener curiosidad por cada objeto, animal y mayoría de personas. Interesan los nombres de los próximos, sean abuelos, tíos o mascotas domésticas. Las muñecas y los “chiches” tienen “apellido” y el mundo del lenguaje entra por todos los sentidos. Es un buen momento para que los libros estén allí empezando a contar historias.

Historias cotidianas como la de un pequeño conejo al que su padre hace todo un viaje por la casa hasta que logra llevarlo a la cama (libro de Buenas noches) o ese viaje de un cocodrilo llamado Coc con sus amigos. Libros que forman parte de la biblioteca de mi hija, que no solo se los sabe de memoria sino que descubre detalles que no ven sus padres (El libro del otoño es inmejorable para esto), juega sola con la oruga glotona, explica a las muñecas dónde está el chupete de Dudú o se entusiasma con los cuentos acumulativos.
Resumiendo: LIBROS PARA LA ETAPA ENTRE LOS 12 Y LOS 24 MESES que ofrecen historias y que están pensados por creadores con sensibilidad (no es que los ejecutivos de la Disney no la tengan, pero no lo parece en sus productos para estas edades). Ah, se puede seguir releyendo los libros del primer año, que el elefante Elmer crece y los juegos de Taro Gomi siguen encantando.

Buenas noches
Autora: Rotraut Susanne Berner.
Ilustradora: Rotraut Susanne Berner.
18 páginas. 15 x 21 cm. Anaya. Marzo 2002.

Hay muchas formas de irse a la cama, pero pocas como las que propone a través de su personaje Miguel la autora alemana Rotraut Susanne Berner (Stuttgart, 1948). Miguel es un pequeño conejo que vive rodeado de su familia; sus andanzas son las de cualquier otro bebé: se acuesta, se levanta, juega al escondite o acompaña a sus padres en la compra diaria. Como no le gusta cenar, todos los días su padre inicia un divertido y sorprendente recorrido por la casa, donde las zapatillas son los raíles de un tren y un silbato marca las estaciones. Todo acaba en dos palabras mágicas.
Un álbum con historias muy cotidianas pero narradas e ilustradas con gran sensibilidad e imaginación. Rostros inocentes, espacios coloridos, juguetes y personas reconocibles, hacen que el niño puede leer autónomamente el libro y realizar un pasatiempo que es aprendizaje: el reconocimiento de las figuras. Un libro en cartoné de fácil lectura gráfica que se completa con una serie de cuatro, donde Miguel sigue haciendo lo suyo: ser bebé.

 
El libro del otoño
Autora: Rotraut Susanne Berner.
Ilustradora: Rotraut Susanne Berner.
16 páginas. 26 x 34 cm. Anaya. Septiembre 2007.
¿Un libro sin palabras lleno de historias? Sí, un álbum para que los niños prelectores descubran el mundo y empiecen a conocer que las cosas cambian a su alrededor con las cuatro estaciones del año. Una de las más veteranas y observadoras ilustradoras para niños ha sabido escoger aquellos detalles que cautivan a los pequeños de la casa -animales, movimiento, juguetes, árboles con sus hojas cayéndose- para armar dobles páginas llenas de pormenores y referencias que se continúan. Descubrir las coincidencias y ver cómo se mueven los mismos animales en la ciudad o en el campo es todo un ejercicio de atención y diversión.
Contemplar imágenes, explorarlas y sentir la revelación de que existen personajes a los que les pasan cosas, es crecer, estructurar el pensamiento y comprender con o sin ayuda que a tu alrededor hay barrenderos que recogen hojas o ardillas curiosas. Un álbum con muchas facetas, que un pequeño prelector puede recrear a su gusto, aunque no entendamos cómo nos cuenta lo que ve e imagina.

 
La pequeña oruga glotona
Autor: Eric Carle.
Ilustrador: Eric Carle.
26 páginas. 31 x 22 cm. Kókinos. 2002.
“Una noche, a la luz de la luna llena, reposaba un huevecito sobre una hoja” puede ser el comienzo de una infinidad de historias, algunas inquietantes, pero es la primera frase de un libro para conocer muchas cosas: qué es una mariposa, qué es una oruga, qué hacen, cómo pasa el tiempo y cómo se divierten. Una oruga que no puede dejar de ser oruga y que agujerea el libro en su glotonería: 1 manzana, 2 peras, 3 ciruelas… Contar y comer tienen su relación.
Un álbum ilustrado troquelado que utiliza la técnica del collage para lograr unas ilustraciones impactantes cuya base es el papel de periódico coloreado previamente al agua. Eric Carle (Nueva York, 1929) consigue grandes efectos con sus dibujos y sus troqueles, logrando un libro animado y divertido. Además descubre a los más pequeños aspectos como el tiempo, la naturaleza y sus criaturas, la vida. Una historia que los pequeños siguen con extrema contemplación esperando tener pronto el libro en sus manos y jugar a ser oruga, jugar a conocer.

 
El viaje del señor Coc
Autor: Jo Lodge.
Ilustrador: Jo Lodge.
18 páginas. 27 x 27 cm. Edelvives. Febrero 2009.

Pocos personajes son reconocibles por los pequeños niños y niñas de poco más de un año. El señor Coc es uno de ellos. ¿Quién es este señor? Coc es un cocodrilo verde, con dos ojos bien blancos y una sonrisa casi eterna en su cara, que invita a divertirse con él desde las páginas de una docena de libros animados. Libros a veces con solapas, que tapan partes de páginas futuras, a veces con estudiados movimientos de figuras en papiroflexia que llegan a su máximo despliegue en La casa del señor Coc, un gran libro tanto por su formato tridimensional como por sus posibilidades de juego.

En El viaje del señor Coc, nuestro cocodrilo se junta con sus amigos Elsina, Lulú, Lupo y Cebrino -elefanta, leopardo, lobo y cebra respectivamente- para conocer mundo usando toda una amplia variedad de medios de locomoción. Un viaje con sorpresa final: “5, 4, 3, 2, 1…”, ¿adónde irán? Un cohete que surge de una doble página es la respuesta. Un libro para ver, jugar y disfrutar las rimas de una imaginativa autora inglesa.

 
Miffy visita el zoo
Autor: Dick Bruna.
Ilustrador: Dick Bruna.
14 páginas. 18,5 x 25 cm. Factoría K - Kalandraka. Octubre 2007.
Que un ilustrador holandés haya nacido en el año chino del conejo (Utrecht, 1927) es una predestinación para que su personaje más conocido sea una pequeña coneja blanca nacida en 1955: Miffy. Desde entonces Dick Bruna la ha dibujado en más de treinta libros queriendo ofrecer a los primeros lectores las imágenes más sencillas posibles. No en vano se pasó muchos años investigando cómo perciben las imágenes los bebés, empezando después a simplificar sus dibujos tanto en líneas y formas, como en el uso de colores: siempre el mínimo necesario, como su querido Matisse. El arte moderno está en unas ilustraciones que los niños entienden enseguida, con textos directos: “Miffy está muy contenta. Va hoy de visita al zoo”.

Miffy ha cautivado a varias generaciones, sobre todo japonesas, y sigue en su sencillez conectando con más bebés que identifican fácilmente los pingüinos, un dromedario, un koala o un elefante, animales realizados con pocos y gruesos trazos muy reconocibles. Álbum que invita a conocer el mundo con herramientas accesibles al niño: lo natural hecho simple. Todo un gran trabajo creativo.

 
El chupete de Dudú
Autora: Annette Swoboda.
Ilustradora: Annette Swoboda.
12 páginas. 15 x 15 cm. Juventud. Julio 2002.
La lista de patos conocidos por los niños tendría que iniciarse con Dudú, un pato blanco vestido habitualmente con una especie de pijama a rayas, que siempre anda dando vueltas por su casa buscando el orinal, despertándose, eligiendo atuendo para vestirse o esperando acostarse. Una serie de cuatro libros de la ilustradora y diseñadora alemana Annette Swoboda (1962) que acercan al bebé las escenas conocidas, que vive todos los días, con un toque de humor, al verse reflejado el pequeño lector en un animal muy humano.
El problema: ¿Dónde está el chupete de Dudú? Los textos son sencillos y directos: “Debajo de la alfombra no está”, “Ni en la cesta de la ropa”. Las ilustraciones, de colores pastel y que ocupan toda la página, explicitan los textos pero con una expresividad que es bien recibida por los bebés lectores. Las caras de pena son las suyas. Un libro sin pretensiones didácticas, que busca entretener y conectar con los niños y niñas mayores de seis meses. Y lo consigue.

 
Buenas noches Penélope
Autor: Anne Gutman.
Ilustrador: Georg Hallensleben.
10 páginas. 22 x 22 cm. Juventud. Enero 1996.
Otro de esos personajes entrañables para los prelectores es Penélope, una koala azul con una linda nariz roja, ojos negros y un pequeño bolsillo en medio de la barriga donde guarda su juguete preferido: un conejito azul. A Penélope le encanta divertirse, descubrir nuevas actividades, moverse de un sitio a otro, algo en lo que colabora el lector de sus libros. Sus aventuras nocturnas empiezan con una buena cena algo golosa (un crep de chocolate), siguen con la visita al baño, para terminar en la cama, siempre acompañada de su mascota en un juego divertido de búsqueda.
Los libros de Penélope son fruto de una pareja franco-alemana, donde Anne Gutman (París, 1970) pone los textos y las ideas para el movimiento de la página y Georg Hallensleben (Wuppertal, 1958) las ilustraciones. Juntos crean libros animados, con solapas que introducen juego y sorpresas, como la aparición de Penélope oculta tras sus sábanas rojas. Libro interactivo, con un diálogo entre textos e ilustraciones que enriquece al pequeño lector y desarrolla el sentido de la anticipación, de la imaginación.

 
¡Guau! ¡Guau!
Autora: Irene Savino.
Ilustradora: Irene Savino.
14 páginas. 15 x 15 cm. Ekaré. Octubre 2007.

Los almuerzos infantiles suelen ser una pequeña disputa entre padres e hijos, pero pocas veces la lucha por la comida es entre un bebé y un perro. Un hecho este que es el centro de un pequeño álbum en cartoné que nos presenta un orondo bebé de portada. La historia es clara desde sus primeras frases: “- ¡Guau! – ¡Uuy! Este perro, ¡mira, mira! se ha robado la comida”. Frases que ocupan dobles páginas, donde los fondos suaves resaltan a los personajes y sus situaciones, en sencillas y coloridas ilustraciones.
La idea del libro parte de una rima popular italiana que desarrolla la circunstancia graciosa del robo de comida y sus consecuencias: un bebé asombrado. Su traslado por la ilustradora venezolana Irene Savino al castellano tiene como resultado textos rimados de fácil aprendizaje. Un álbum con mucho trabajo previo para lograr una secuenciación de imágenes comprensible para los prelectores que aprenden rápido lo sucedido, no se vayan a frustrar en el futuro.

 
¿Entonces?
Autora: Kitty Crowther.
Ilustradora: Kitty Crowther.
32 páginas. 16 x 18,5 cm. Corimbo. Mayo 2007.
Hay álbumes para niños muy personales que reflejan la gran sensibilidad de quien los crea. ¿Entonces? es uno de ellos. Su creadora (Bruselas, 1970) conoce bien el mundo infantil y le gustan los bebés tanto que llegan a ser, como tales, protagonistas de sus historias. Cuentos como este, casi acumulativos, donde a una sala llena de juguetes van llegando varios animales, uno tras otro hasta un total de seis, buscando a alguien que nunca está. “¿Entonces?” es la duda-explicación que lanzan al personaje que les recibe: una muñeca con cara de gato, el otro yo de la autora. Quien es esperado llega y dos tiernas dobles páginas finales redondean el misterio del libro.
Un álbum lleno de juguetes, que son el mundo de un niño feliz, que transcurre en una habitación donde va pasando el tiempo. La primera lectura deja paso a otras posteriores buscando los muchos detalles del libro. Una obra cercana al pequeño lector que empatiza con un relato con pañal incluido.

miércoles, 25 de enero de 2012

LIBROS PARA PRIMEROS LECTORES (0-2 AÑOS) - 2 (II EN LUTECIA)

Cada vez se publican más libros para esos bebés que se comen literalmente el mundo, libros incluidos. Libros que siendo de imágenes tienen algún hilo conductor, algún pequeño inicio de historia, algún personaje reconocible.

Para estos bebés posibles lectores menores de 12 meses aquí van 10 libros 10, alguno de tela, otros de plástico y –los más- de cartoné y esquinas redondeadas. Libros probados por este comentarista con sus retoños y que –pequeño gran problema en tierras americanas- son en su mayoría españoles.

Bob come
Autor: Guido Van Genetchen.
Ilustrador: Guido Van Genetchen.
3 páginas. 15 x 15 cm. Edelvives . Junio 2008

Los libros de tela tienen el encanto de un material dúctil y manejable que al mismo tiempo es el soporte de imágenes atrayentes para esos bebés que con seis meses están despertando al mundo de nuevas sensaciones visuales. Sensaciones como el suave tacto del algodón y figuras muy reconocibles.

Los libros de la serie “Bob” tienen este encanto, añadido al de su personaje central: un cercano y reconocible animal que hace lo mismo que un niño -come, juega, se viste o duerme- y lo hace con objetos conocidos. Bob, un perro de color blanco con manchas marrones, se pone babero y agarra un tenedor para acompañar comidas suculentas. El niño puede ver imágenes de trazos gruesos y sencillos, colores suaves que se unen a una tela que cruje y que hace al objeto libro algo divertido, lavable y próximo. Sin esfuerzo, el niño está ordenando el mundo, poniéndole nombres, jugando con palabras.

El baño de Elmer
Autor: David McKee.
Ilustrador: David McKee.
10 páginas. 14 x 16 cm. Fondo Cultura Económica. Enero 1998.

Elmer no es como los otros elefantes de su manada, grises: es multicolor, o en palabras del autor, un elefante patchwork. David McKee (Devon, Inglaterra, 1935) es un ilustrador con numerosos libros y algunos personajes que han llegado al gran y al pequeño público. Elmer es uno de ellos, un elefante que es casi un homenaje a Paul Klee, hecho de parches amarillos, naranjas, rojos, morados, azules, verdes, blancos y negros. Su personalidad es muy optimista, parece cariñoso y le gusta gastar bromas.

Todo esto se conoce por aventuras que ocurren en otros álbumes pero ya se apunta en El baño de Elmer, un libro de plástico para jugar en la bañera de casa, que permite a los bebés empezar a conocer otras estéticas, otras formas de entender el arte y agrupar los colores. Un libro que flota en el que Elmer y sus amigos invitan al niño a hacer lo mismo: remojarse divirtiéndose.

Maxibaño
Autor: Alex Sanders.
Ilustrador: Alex Sanders.
8 páginas. 10 x 10 cm. Corimbo. Mayo 2004.

Ver imágenes e interiorizar los primeros hábitos para leer un libro pueden hacerse mientras los bebés se bañan. Desde los seis meses del niño, pequeños álbumes de plástico pueden acompañar al generalmente placentero baño diario, siendo una fuente más de placer.

Libros como los del artista francés Alex Sanders (Perpiñán, 1964) que, con breves trazos, sabe conectar con un lector todo miradas. Maxibaño es un libro de plástico que empieza a verse desde la portada -una sonriente ballena-, en el que se pasan veintiséis páginas con animales y objetos relacionados con el mar y el agua -desde  sirenas o pulpos hasta flotadores o islas- para reservarse una sorpresa final: también se bañan los submarinistas. Un álbum donde todos los seres sonríen, salvo un pulpo deportista, dando el ilustrador pequeñas notas de humor. Un libro para aprender palabras en el que el niño empieza a ordenar el mundo desde su bañera.

Adivina qué es
Autor: Taro Gomi.
Ilustrador: Taro Gomi.
16 páginas. 12 x 12 cm. Fondo Cultura Económica. Noviembre 1999.

No es fácil hacer animados los álbumes para los más pequeños con un elemento tan simple como el agujero. Taro Gomi (Tokio, 1945) lo logra y repite la fórmula en media docena de álbumes de pequeñas dimensiones, con grandes posibilidades de juego y recreación. Son libros donde cada página parece ser una cosa que luego, en la siguiente, resulta ser otra. El juego de las adivinanzas hecho álbum con la ayuda de un dedo del mediador o del propio niño que asoma su dígito por un agujero que le hará divertida la lectura y le fomentará la imaginación.

La pregunta clave del libro es “¿Qué es esto?” con unas ilustraciones que invitan a pensar una cosa distinta: “¿Una serpiente?” La respuesta está a la vuelta: “No, una cuerda para saltar”. Así, entre dibujos que sintonizan con el humor general del libro, el niño aprende nombres y conceptos con el apoyo de un dedo que parece mágico, produciéndole sorpresas que quiere repetir una y otra vez.

¿Quién es?
Autor: Leo Lionni.
Ilustrador: Leo Lionni.
14 páginas. 16 x 16 cm. Kalandraka. Octubre 2009.

Frederick es uno de los personajes más poéticos y entrañables del universo de la literatura infantil. Creado en 1967 por Leo Lionni (Ámsterdam, 1910 - Toscana, 1999), es un ratón de campo que se dedica a recolectar palabras, versos e historias. Su padre literario extendió sus aventuras a otros libros, cuatro de ellos para los más chicos de la casa, donde intenta explicarles el mundo, o por lo menos cómo lo entiende su personaje cuando se le pregunta “¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Qué es? o ¿Quién es?”. Esta última cuestión es el centro de un pequeño álbum donde Frederick nos invita a conocer a los animales que viven a su alrededor.

Un álbum sin palabras donde irán desfilando animales diversos, desde la gallina de la portada hasta más compañeros ratones. Todos ellos siguen el estilo “Lionni”, ilustraciones que son un collage, con abundancia de tonos suaves y toques de color muy vivo. Pensados con la idea de entrenar la curiosidad de los niños, desarrollan también su gusto estético y sentido de la observación. Ideal para bebés mayores.

Jugando
Autora: Helen Oxenbury.
Ilustradora: Helen Oxenbury.
14 páginas. 14 x 15 cm. Juventud. Enero 1996.

La autora inglesa Helen Oxenbury (Ipswich, 1938) siempre ha querido crear libros para los prelectores, esos niños que con un año se interesan por cada rincón que les rodea, rincones que para sus hijos quiso rodear de libros. “Los libros del chiquitín” son diez pequeños álbumes de tapa y páginas duras, bordes redondeados y unas imágenes donde los colores son suaves y tenues, los niños tiernos y sonrosados, las historias sencillas.

Historias como las de un niño jugando primero con cubos, luego con un carrito, una cacerola, una caja, un oso y un libro. La imagen del objeto se acompaña en las páginas derechas con un bebé interactuando con el ya juguete, incluso si este es un libro que está “leyendo” al revés. Un pequeño álbum sin palabras, que puede explicarse o dejarse autónomamente al pequeño de la casa, que poco a poco, libro a libro, descubrirá que su mundo también puede verse reflejado en imágenes.

Miau
Autor: Antonio Rubio.
Ilustrador: Óscar Villán.
16 páginas. 16 x 16 cm. Kalandraka. Septiembre 2005.

Lo mejor para conocer los nombres de los animales es aprenderlos con una rima sencilla. “Miau miau miau / dice el gato” es el texto que en disminución y acompañado de un gato rayado sobre un montículo verde en una doble página ejemplifica un libro sobre animales para primerísimos lectores con otro aire. Un álbum de cartón duro y esquinas redondeadas en el que se juega con pequeños versos visuales que los autores llaman pictogramas poéticos o poegramas, que se ayudan de las onomatopeyas de los diversos animales que relinchan, cacarean o mugen.

Un libro que forma parte de la colección “De la cuna a la luna” que intenta “educar el ojo y endulzar el oído” de dos artistas que se conocen bien (Antonio Rubio, Puente del Arzobispo, 1953 - Óscar Villán, Orense, 1972). Álbumes para aprender colores, números o lo que hacen animales conocidos. Un disfrute colorido para el pequeño lector, que raudamente será capaz de imitar los sonidos de los animales.

Y tú ¿cómo te llamas?
Autor: Daniel Nesquens.
Ilustradora: Elisa Arguilé.
16 páginas. 17 x 17 cm. Anaya. Marzo 2002.

El reconocimiento del propio nombre se hace con pocos meses, pero empezar a sentir que significa algo es una tarea que lleva más tiempo. Un descubrimiento que te enfrenta al otro y que tiene sus instantes de curiosidad infantil: “Y tú ¿cómo te llamas?”. Una pregunta que tiene respuestas en todo un álbum de tamaño pequeño y cartoné donde el autor (Zaragoza, 1967) vuelca de forma sutil los juegos de palabras, las metáforas, las comparaciones: “Si te llamas Mar tendrás el pelo ondulado. Si te llamas Nieves te derretirás en el sol. Si te llamas Magdalena ¿qué te podrá pasar?”.

Un libro que va indisolublemente unido a las ilustraciones de Elisa Arguilé (Zaragoza, 1972), en su primera obra conjunta con el escritor, con imágenes que recuerdan a pintores como Rousseau “El aduanero” o escenas de las iglesias góticas. Esta sencillez llega al niño que, mirando las páginas, empieza a retozar con las palabras y con su nombre. Juego y humor, un buen binomio desde pequeños.

Pato está sucio
Autor: Satoshi Kitamura.
Ilustrador: Satoshi Kitamura.
12 páginas. 16,5 x 16,5 cm. Anaya. Marzo 2000.

Satoshi Kitamura (Tokio, 1956) vive en su Londres imaginando pequeñas historias para contar a esos niños que gustan de los animales y se identifican con sus aventuras. Desde borregos que no quieren dormir, al mundo de los gatos, los perros, las ardillas o los peces, todo sirve para que el lápiz del autor y sus colores al agua iluminen cada página. Sus personajes son cercanos, sus trazos sencillos, sus rasgos expresivos y sus álbumes pequeñas fábulas.

Cuentos como el del pato que feliz salió a dar su paseo sin darse cuenta de que el tiempo no estaba para ello: el viento, la lluvia y otras inclemencias lo hacen volver lleno de barro y empapelado de hojas. Menos mal que un pequeño lago le alivia sus penas, expresadas en una cara que es todo un poema visual. Un álbum con textos directos, reforzados con ilustraciones bien reconocibles que apuestan por el sentido del humor del bebé lector… con ganas de bañarse.

Todos los bebés
Autores: Alex Sanders - Pierrick Bisinski.
Ilustradores: Alex Sanders - Pierrick Bisinski.
32 páginas. 18 x 18 cm. Corimbo. Febrero 2005.

Pierrick Bisinski (Bruselas, 1961), con sus textos recortables, y Alex Sanders (Perpiñán, 1964), con sus ilustraciones, se encontraron trabajando hace ocho años para “L’École des loisirs”, una editorial parisina muy ocupada y preocupada por los álbumes infantiles. Juntos crearon una serie donde se ocupan de lo importante para un bebé: los besos, los mimos, los padres. Una serie que comienza con un libro encantador dedicado a todos los bebés posibles.

Un álbum con doble lectura, bien siguiendo el orden normal, página a página, bien siguiendo las pestañas que llevan directamente a las imágenes de alguno de los catorce bebés animales y un humano contenidos en el libro. Cada bebé tiene su rima: “Bebé canguro/ ¡Viaja seguro!”, “Bebé mariquita/ ¡Es pequeñita!”. Todos tienen unas imágenes tiernas, donde sobre un solo fondo resaltan madre e hijo/s sonrientes y felices. Una obra que transmite optimismo y que lleva al niño a ampliar su universo de conocimientos y significaciones a través de sintonizar con los protagonistas, bebés como él.

LIBROS PARA PRIMEROS LECTORES (0-2 AÑOS) - 1 (I EN ROMA)

Tras colaborar a lo largo de los años con muchas editoriales españolas y portuguesas, en el año 2010 hice un trabajo para una editorial catalana cuyos responsables llevan dos años haciéndose el sueco (haciéndose el boludo por estos pagos), sin pagar lo estipulado. Aviso para navegantes, autores de textos, fotógrafos e ilustradores: editorial Somoslibros de Barcelona –o lo que es lo mismo Ediciones Bonal- NO PAGA A COLABORADORES. Son capaces de decirte y escribirte que “el hecho de que una editorial te incluya en un libro ya es una compensación” y no caérseles la cara de vergüenza (vergonya en catalán). La peligrosa autora de esta frase tiene nombre: Lola García (Mª Dolores García Rodríguez).

Perdonen la introducción pero como no hay mal que por bien no venga aquel material –no publicado- puede ver la luz en estas páginas. Fueron 31 libros para niños y niñas entre 0 y 2 años, es decir, desde el nacimiento a los 24 meses de vida. Son años –meses- que conviene rodear de afecto y de buenos libros. No es fácil, pero es una delicia ver a tu hija mirar ilustraciones con menos de un mes o pasar páginas sola con diez meses. Si en el baño tiene un libro de plástico, mejor. Si su cuna tiene libros de tela, óptimo. Si las padres fabrican con telas dibujos en formato libro, insuperable.

Portada española
Aquel trabajo no remunerado tuvo una selección de libros en gran parte ajena a mí (ya saben, la hermana de la editora que es pedagoga de desprestigio universal) que he tratado de reordenar y poner a mi gusto. Un gusto que es presentarles (fuera de programa, como dirían Les Luthiers) el libro para pequeños que más ha encantado a mi hija y a su padre. Un libro perfecto que se acompaña con una fanfarria y una nana que llenan de música unos textos muy sonoros y rítmicos, más unas ilustraciones alegres y llenas de detalles que muchas veces te descubren los lectores de estas edades. El porqué les considero lectores me parece algo por una parte obvio (reconocen imágenes, onomatopeyas, siguen una historia con el adulto y autónomamente, aprenden a dirigir su mirada de izquierda a derecha para captar todo, memorizan frases, se sientan solos con un libro que disfrutan…), pero eso queda para otra entrega.

Mesdames et Messieurs, el libro para primeros lectores (0-2 años) que más me ha gustado últimamente (pese a una adaptación discutible):

Tralalí, ¡vamos a dormir!
Texto e ilustraciones: Benjamin Chaud
Música: Laurent Sauvagnat
Adaptación: Gabriela Keselman
Editorial: Kókinos, Madrid, 2010. 12 €

Cuando un libro funciona, lo mejor es aconsejarlo y si entusiasma a tu hija de dieciocho meses, hay que difundirlo por todo el orbe literario para muy pequeños lectores. Escribo de un libro álbum que viene de Francia, de un joven autor (Haute-Alpes, 1975) que gusta llenar de colores a la cera las imágenes que van a ver e interpretar bebés a partir de pocos meses. En las Galias lo recomiendan a partir del año y la franja entre los 12 y los 24 meses puede ser la edad ideal de disfrute de una idea editorial que combina textos, ilustraciones y música.

Páginas edición francesa
La historia es sencilla: una serie de animales van haciendo sus pequeños ruidos para encontrarse en una gran fanfarria final donde primero un ángel y luego un sapo les harán dormir, este segundo con una nana. El desfile empieza con un pájaro carbonero (¿por qué no lo habrán traducido así dado el color negro del ave y su clara nominación en francés?) y sigue con un lobo, un oso, un orangután, un perro manejando un tractor y otros animales aéreos y terrestres, todos con su onomatopeya específica. El conjunto es un cuento acumulativo fácil de retener, al que ayuda la música que acompaña al libro, un Cd en el que se oye el ruido producido por cada animal en medio de un crescendo casi sinfónico. Una delicia. Imágenes y sonidos juntos hacen que el niño juegue y tararee, vea y se imagine lo que ocurre con gestos, participe y aprenda divirtiéndose.

Desfile de animales e instrumentos
Un álbum pensado y muy bien pensado, que se disfruta en compañía familiar y que lleva buena música a los oídos, buenas ilustraciones a la vista y unos textos llenos de ruiditos que fascinan. Por cierto, ¿por qué no se ha respetado el título francés original Tralali, la música de los pequeños ruidos? ¿Por qué la traducción cambia las onomatopeyas de los ruidos y las distancia de la idea original del álbum y de la música compuesta para cada animal? ¿Por qué quien traduce no tiene en cuenta que los animales caminan sobre nieve –algo obvio- y que un pequeño carbonero no hace sobre ella “crico, crico, crico”? ¿Por qué el ángel final parece una sirena en castellano –“uaaauuuu…”- cuando en francés lo que hace es un ruido de tormenta? Parece que desde los pocos años se tiene que sentir que un traductor-adaptador es un poco un traidor.

lunes, 9 de enero de 2012

UN LIBRO DE 4 METROS ¿PARA NIÑOS?

Hace poco -19 de diciembre- pude asistir a la presentación de un libro de cuatro metros. Sí, cuatro metros de libro extensible cual acordeón y reducible cual acordeón (¿será un acordeón y no un libro?).

El lugar era una librería infantil de Buenos Aires (“El gato con bote”, sucursal Gurruchaga) y allí estaban sus artífices: una escritora, dos diseñadores y una empresa cooperativa de proyectos. A la escritora –Didi Grau- se le ocurrió un poema tras oír los insistentes maullidos de un gato del vecindario. Este poema fue reducido a cuatro palabras –Cuatro Gatos Negros Flacos- que con sus múltiples combinaciones (factorial de 4 con repeticiones pseudoliterarias) fue abrazado por dos diseñadores –Christian Montenegro y Laura Varsky- para dar vida a muchos metros de diseño gráfico y no gráfico. El resultado fue mostrado a unos cuantos amigos y admiradores que en número de 126 financiaron el proyecto. Una elogiosa idea de “Idéame” (www.idea.me), una empresa que permite financiar proyectos a través de pequeñas aportaciones.

Cada cuadradito del libro (20 x 20 cm.) es un ejercicio de diseño y todos los cuadraditos juntos todo un libro juego. ¿Literatura? Por ningún lado. ¿Para niños? Creo que como juguete es atractivo durante un rato, dependiendo de la edad, de la curiosidad y de la paciencia ante un engorro de muchos metros que no es fácil de entender (fácil de leer sí, solo tiene cuatro palabras). El porqué se presenta como producto infantil, en una librería para niños y con objetivos pueriles en mente es un misterio.

Uno piensa desde hace tiempo que se está utilizando la LIJ para llenar a los niños y jóvenes de otras cosas, sean estas valores, pedagogías o juegos: libros que se ven en tres dimensiones, libros que emiten sonidos, libros que generan imágenes virtuales, libros de cuatro metros sin argumento, libros sin… historias que contar.

Cuatro Gatos Negros Flacos tiene aspecto de libro, pero es un  juguete. Eso sí, una preciosidad de juguete, con un esfuerzo grande de diseño detrás y un producto final que gustará a los amantes de los habitaciones de más de cuatro metros de ancho que tengan 150 pesos argentinos (35 dólares o 30 euros) para decorarlas.

La historia de la humanidad ha dado muchos ejemplos de necesitar metros para explicarse, sean las paredes de las tumbas y templos egipcios, las columnas victoriosas romanas o las historias que templos de muchas religiones ofrecen en paredes y techos. En el mundo de la LIJ hay algunos ejemplos de metros de historia, ejemplos que suelen contar cuentos, leyendas o epopeyas. En los últimos años, dos libros de cuatro metros se han destacado, cada uno en su estilo, en el panorama editorial español.

El primero cuenta la historia de un río, una serpiente que lo recorre y lo que ocurre a su alrededor. Fue publicado en 1986 en Valencia, siendo Manuel Boix y Josep Palacios sus autores. Un libro con muchas historias visuales, muchas lecturas de pequeños personajes que bien un río, bien una serpiente une. Un lujo visual que también necesita una habitación de cuatro metros para su visión total.

El segundo es la obra de un genio de la ilustración que alterna reclusiones monacales con apariciones gráficas y literarias fulgurantes. Hablo de “El viaje de  Colonus” (Barcelona, Aura Comunicación, 1992) de Francisco Meléndez (Zaragoza, 1964). El original, expuesto en varias ciudades europeas, tiene nueve metros de largo que reducidos en un libro a menos de la mitad de su extensión pierden grandiosidad para ganar en minuciosidad. Son cientos de detalles y personajes que giran en torno al viaje de Colón, narrado por el propio Meléndez con su estilo peculiar y heterodoxo. (Se puede leer la entrevista que mi revista hizo a Meléndez en 1993 en http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/peonza-revista-de-literatura-infantil-y-juvenil--64/html/)

Conclusión: libros de cuatro metros SÍ, pero, por favor, con HISTORIAS.

Cuatro Gatos Negros Flacos
Texto: Didi Grau
Ilustraciones y Diseño: Christian Montenegro y Laura Varsky
Buenos Aires, Idéame, 2011.

La Serp, el Riu
Ilustraciones: Manel Boix y Josep Palacios
Valencia, Ediciones de la Comunidad, 1986

El viaje de Colonus
Texto e ilustraciones: Francisco Meléndez
Barcelona, Aura Comunicación, 1992.